Con la llegada del otoño, el armario cambia de textura, pero también de color. Los tonos luminosos del verano dejan paso a una paleta más profunda, inspirada en los colores de la propia temporada: el ocre de las hojas, el burdeos de los tonos vino y el verde de los paisajes cuando bajan las temperaturas.
Carmina Shoemaker traslada estos tres colores a algunos de sus clásicos femeninos, demostrando que el zapato también puede convertirse en el punto de color de los estilismos de otoño. Mocasines, Oxford, botines o zapatos de inspiración masculina abandonan por un momento el negro y el marrón más tradicionales para teñirse de tonos que funcionan especialmente bien con los neutros propios de esta época del año.
El ocre y los tonos tierra, el nuevo neutro
Entre el amarillo tostado, el camel y los marrones más luminosos, los tonos ocres son probablemente los más fáciles de incorporar al armario de otoño. Funcionan casi como un neutro y combinan con denim, crudos, marrones, azul marino o incluso gris.
Carmina los interpreta a través de su Penny Loafer 1995 LUZ, confeccionado en ante camel. La textura del material aporta profundidad al color y refuerza ese carácter cálido especialmente ligado a la temporada. Su silueta clásica permite llevarlo tanto con unos vaqueros y prendas de punto como con pantalones de sastrería o vestidos de entretiempo.




