a fotografía vuelve a demostrar que una imagen puede contener mucho más de lo que muestra. La galería Blanca Berlín, uno de los espacios de referencia en Madrid para la fotografía clásica y contemporánea, inauguró ayer dos nuevas exposiciones que invitan a mirar despacio y a cuestionar aquello que damos por sentado. «Sueños de animal, el sueño eterno», de Valentín Vallhonrat, y «Latidos invisibles», de Bohnchang Koo, componen una propuesta doble en la que conviven dos formas de entender la imagen: una mirada crítica sobre nuestra relación con la naturaleza, la muerte y la obsesión por la eternidad; y otra, silenciosa y esencial, que encuentra en el blanco, las huellas y los objetos cotidianos una manera de hablar del tiempo. Dos universos aparentemente distantes que comparten una misma capacidad para detener la mirada y abrir nuevas lecturas de la realidad. Para los amantes de la fotografía y de las artes visuales, la visita a Blanca Berlín se convierte en una parada imprescindible, una oportunidad para descubrir el trabajo de dos artistas de trayectorias internacionales y acercarse a una disciplina que, lejos de limitarse a documentar el mundo, también lo interroga, lo transforma y lo reinventa.

Valentín Vallhonrat: el sueño imposible de la eternidad

«Sueños de animal, el sueño eterno» recupera una serie fotográfica que Valentín Vallhonrat (Madrid, 1956) inició en 1988 y que se expuso por primera vez en 1992, en el Museo de Zoología del Parque de la Ciudadela de Barcelona, dentro de la Primavera Fotográfica de Cataluña. Artista visual, fotógrafo y comisario, Vallhonrat propone en este proyecto una reflexión sobre los animales disecados como representación de una naturaleza convertida en objeto, atrapada en el intento humano de preservar aquello que inevitablemente desaparece. Lejos de una mirada meramente documental, sus imágenes cuestionan los mecanismos culturales con los que construimos nuestra percepción de la realidad.

El propio artista recuerda el impacto que le produjo encontrarse con aquellos animales muertos, tan alejados de las criaturas humanizadas de las fábulas y los cuentos de su infancia. De esa confrontación nace un relato visual sobre una civilización que teme la muerte y busca sustituir la experiencia de lo real por ficciones de permanencia. La fotografía aparece aquí como una simuladora privilegiada: conserva una apariencia, inmoviliza un instante y alimenta la ilusión de eternidad. Vallhonrat convierte así los museos de ciencias y sus colecciones en el escenario de una reflexión tan inquietante como poética sobre nuestra necesidad de vencer el paso del tiempo.

Bohnchang Koo: la belleza de lo que permanece

En «Latidos invisibles», el fotógrafo surcoreano Bohnchang Koo (Seúl, 1953) construye un universo visual donde el silencio adquiere protagonismo. Formado inicialmente en Administración de Empresas y posteriormente en fotografía en Hamburgo, Koo ha desarrollado una trayectoria internacional reconocida por su aproximación minimalista a la imagen. La exposición reúne obras de distintas series, entre ellas Portraits of Time, White, Pencil of Nature e Interiors, un conjunto que explora la fragilidad, la ausencia y la permanencia a través de composiciones depuradas, donde cada forma parece reducirse a lo esencial.

En su obra, el blanco trasciende su condición cromática para convertirse en espacio de contemplación, pausa y reflexión. Las sombras, los pliegues y las huellas adquieren una presencia extraordinaria precisamente porque nada compite por captar la atención del espectador. Koo fotografía aquello que el tiempo transforma, pero también aquello que consigue sobrevivir a su paso, invitando a descubrir belleza en lo aparentemente insignificante. Como explica el propio artista, sus imágenes se toman en una fracción de segundo, pero requieren tiempo para ser contempladas: una declaración de intenciones en una época acostumbrada a mirar deprisa.

Dos exposiciones, una invitación a mirar de otra manera

Ambas muestras podrán visitarse hasta el 9 de enero de 2027 en la galería Blanca Berlín, situada en la calle Limón, 28, en Madrid. Una doble cita con la fotografía contemporánea que reúne la mirada crítica de Vallhonrat y la sensibilidad contemplativa de Koo en un mismo espacio. Porque algunas imágenes no están hechas para pasar página, sino para quedarse un tiempo más en la memoria.

Tendencias

Descubre más desde EssenceMAG España

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo