Las sobremesas interminables, los atardeceres junto al mar y las noches de terraza convierten al verano en la temporada por excelencia para brindar. Sin embargo, no todas las bebidas alcohólicas juegan en la misma liga cuando se trata de su aporte calórico. Desde Bodega de los Secretos, el singular restaurante situado en unas antiguas bodegas del siglo XVII en pleno centro de Madrid, recuerdan que es posible disfrutar de un cóctel o una copa sin que ello suponga un exceso innecesario.
Entre las opciones más ligeras destaca el vino tinto, que, además de ser una de las bebidas con menos calorías, aporta polifenoles con acción antioxidante. También la sidra se presenta como una alternativa refrescante gracias a la fermentación natural de la manzana, mientras que el cava o el champagne mantienen un contenido calórico moderado, rondando las 70 calorías por copa en función de la variedad. Para quienes prefieren la cerveza, la versión negra puede favorecer un consumo más pausado por su intensidad de sabor, y entre los destilados, el whisky con hielo o el popular skinny vodka, preparado con agua o soda, reducen considerablemente las calorías al prescindir de refrescos y mezcladores azucarados.
Más allá de la elección de la bebida, los expertos recuerdan que la clave sigue siendo la moderación y evitar combinados ricos en azúcar. En un espacio como Bodega de los Secretos, donde la gastronomía mediterránea se sirve entre galerías subterráneas, arcos y bóvedas históricas, el verano también invita a disfrutar de una copa con calma, demostrando que el placer y el equilibrio pueden compartir la misma mesa.
Las sobremesas interminables, los atardeceres junto al mar y las noches de terraza convierten al verano en la temporada por excelencia para brindar. Sin embargo, no todas las bebidas alcohólicas juegan en la misma liga cuando se trata de su aporte calórico. Desde Bodega de los Secretos, el singular restaurante situado en unas antiguas bodegas del siglo XVII en pleno centro de Madrid, recuerdan que es posible disfrutar de un cóctel o una copa sin que ello suponga un exceso innecesario.
Entre las opciones más ligeras destaca el vino tinto, que, además de ser una de las bebidas con menos calorías, aporta polifenoles con acción antioxidante. También la sidra se presenta como una alternativa refrescante gracias a la fermentación natural de la manzana, mientras que el cava o el champagne mantienen un contenido calórico moderado, rondando las 70 calorías por copa en función de la variedad. Para quienes prefieren la cerveza, la versión negra puede favorecer un consumo más pausado por su intensidad de sabor, y entre los destilados, el whisky con hielo o el popular skinny vodka, preparado con agua o soda, reducen considerablemente las calorías al prescindir de refrescos y mezcladores azucarados.
Más allá de la elección de la bebida, los expertos recuerdan que la clave sigue siendo la moderación y evitar combinados ricos en azúcar. En un espacio como Bodega de los Secretos, donde la gastronomía mediterránea se sirve entre galerías subterráneas, arcos y bóvedas históricas, el verano también invita a disfrutar de una copa con calma, demostrando que el placer y el equilibrio pueden compartir la misma mesa.





