En el universo del lujo contemporáneo, donde la experiencia ha comenzado a imponerse sobre la mera posesión, la náutica vive una transformación silenciosa pero profunda. Kumbra Yachts, firma española nacida en Barcelona y respaldada por tres generaciones de tradición marítima, ha decidido cuestionar uno de los grandes paradigmas del sector: la idea de que un yate es únicamente un símbolo de estatus o un bien destinado al disfrute privado. Su propuesta pasa por convertir la embarcación en un activo capaz de generar rentabilidad, optimizar costes y ofrecer una experiencia de uso mucho más flexible gracias a un ecosistema digital propio que integra gestión, reservas, mantenimiento y operación.

La compañía ha desarrollado tres modelos de acceso a la propiedad náutica que buscan adaptarse a distintos perfiles de cliente. Invest está orientado a quienes contemplan el yate como una inversión alternativa, con previsiones de hasta un 14% de rentabilidad anual y retornos acumulados de entre el 60% y el 74% a cinco años. Profit Yachts permite a los propietarios amortizar la embarcación cuando no la utilizan mediante programas de charter profesionalizado, mientras que Dual Property introduce una fórmula compartida que reduce la inversión inicial y facilita la generación de ingresos recurrentes. Tres soluciones que responden a una realidad cada vez más evidente: los nuevos propietarios buscan disfrutar del mar sin asumir las complejidades tradicionales asociadas a la gestión de una embarcación.

El auge del charter premium explica buena parte de esta evolución. Lejos de la imagen clásica del propietario que utiliza su barco apenas unas semanas al año, el mercado se inclina hacia modelos más dinámicos donde el alquiler de embarcaciones de alta gama gana protagonismo. Europa concentra ya cerca del 44% del mercado global del charter, un sector que alcanzó los 8.350 millones de dólares en 2024 y que prevé superar los 11.340 millones en 2030. La profesionalización de los servicios, el crecimiento de la demanda internacional y el interés por experiencias exclusivas han convertido la náutica en una categoría cada vez más atractiva para quienes buscan diversificar patrimonio más allá de los activos tradicionales.

En apenas dos años desde su presentación internacional en el Cannes Yachting Festival, Kumbra Yachts ha conseguido implantarse en más de diez países y consolidar una red de distribuidores que confirma el interés que despierta este nuevo modelo. Su propuesta conecta con una tendencia creciente entre los grandes patrimonios: buscar inversiones ligadas a la economía de la experiencia, capaces de combinar disfrute personal, gestión profesional y potencial de revalorización. En un contexto de incertidumbre financiera y transformación de los hábitos de consumo del lujo, la compañía plantea una pregunta que hasta hace poco parecía impensable: ¿y si un yate pudiera ser tan rentable como placentero?

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