Zairon ya está oficialmente en las calles españolas. La nueva firma de scooters, fundada por Javier Rodríguez Pérez tras más de dos décadas de trayectoria en la industria del automóvil y las dos ruedas, llega al mercado con una mirada que entiende la movilidad urbana desde una perspectiva distinta: diseño, tecnología, funcionalidad y accesibilidad reunidos en una gama concebida para distintos perfiles de usuario. Los primeros modelos —zs1, zs2, zs3 y zs5— ya están disponibles, mientras que la zs11, el maxiscooter GT de 369 cc y propuesta más premium de la marca, se incorporará próximamente. Con el lanzamiento de doce modelos previsto para este año, Zairon aspira a construir algo que vaya más allá de una nueva oferta de scooters: una identidad propia dentro de una movilidad urbana cada vez más ligada al estilo de vida.

Para conocer mejor la filosofía que hay detrás de este proyecto, su visión del mercado y los planes que marcarán los próximos meses, ESSENCEmag entrevista a Javier Rodríguez Pérez, fundador de Zairon. Una conversación en la que hablamos de diseño, emprendimiento, nuevas formas de moverse por la ciudad, tecnología, accesibilidad y de la ambición de convertir una marca española recién nacida en un nombre reconocible dentro y fuera de nuestras fronteras.

¿Cómo nace la idea de crear Zairon y qué necesidad detectaste en el mercado?

ZAIRON nace después de más de veinte años trabajando en la industria del automóvil y de las dos ruedas. Durante ese tiempo he podido ver cómo evolucionaban el producto, la distribución y, sobre todo, el consumidor. Detecté un espacio muy claro en el mercado: había buenos productos, pero faltaba una marca capaz de combinar diseño, tecnología, funcionalidad y un precio accesible con una identidad realmente reconocible. Las ciudades están cambiando y también nuestra manera de movernos. El usuario busca soluciones ágiles y prácticas, pero eso no significa que quiera renunciar al diseño o a sentirse identificado con lo que conduce. ZAIRON nace precisamente de esa idea: hacer una movilidad urbana pensada para la vida real, pero con personalidad.

¿Qué significa para ti emprender en un sector tan competitivo como el de la movilidad?

Después de muchos años trabajando para grandes compañías, crear una marca desde cero supone volver a cuestionártelo absolutamente todo. Es un sector tremendamente competitivo, pero precisamente por eso resulta apasionante. Conocer bien la industria ayuda, pero emprender te obliga a mirarla desde otro lugar. Ya no basta con gestionar correctamente una marca o un negocio existente: tienes que construir producto, equipo, distribución, posicionamiento y credibilidad prácticamente al mismo tiempo. Y hay algo que tenía muy claro desde el principio: ZAIRON no podía nacer para ser una marca más. Si entrábamos en un mercado tan competido tenía que ser porque teníamos una propuesta diferenciada y capacidad para ejecutarla.

¿Cuál es la filosofía que define a Zairon más allá de la fabricación de scooters?

ZAIRON no pretende simplemente fabricar y vender scooters. Queremos construir una marca alrededor de una nueva cultura de movilidad urbana. Para nosotros la movilidad tiene que ser sencilla, eficiente, atractiva y accesible. Intentamos eliminar todo aquello que no aporta valor al usuario y concentrarnos en lo que realmente utiliza y aprecia: un buen diseño, tecnología útil, fiabilidad, facilidad de uso y una buena experiencia tanto de compra como de conducción. En definitiva, queremos que moverse por la ciudad deje de ser únicamente una necesidad y pueda convertirse también en una elección.

El diseño parece ocupar un lugar protagonista en la marca. ¿Qué importancia tiene la estética en vuestro ADN?

Es fundamental. Durante mucho tiempo se ha asumido que, si un vehículo es práctico o accesible, el diseño pasa a un segundo plano. Nosotros no compartimos esa idea. El consumidor actual está rodeado de diseño: en la tecnología que utiliza, en la moda, en su casa, en los lugares que frecuenta. No tiene sentido pensar que cuando compra un scooter deja de valorar todo eso. Queremos que una ZAIRON sea reconocible, que tenga carácter y que el usuario se sienta identificado con ella. Pero tampoco entendemos el diseño como algo puramente estético. Un buen diseño también tiene que mejorar la ergonomía, la funcionalidad y la experiencia de uso.

¿Qué diferencia a Zairon de otras firmas presentes en el mercado?

Creo que la diferencia está más en la combinación que en un único elemento. Hay marcas con buenos diseños, marcas con buenos precios y marcas con mucha tecnología. Nuestra intención es reunir esos elementos en una propuesta equilibrada: diseño aspiracional, tecnología útil, fiabilidad y un posicionamiento de precio accesible. Además, estamos construyendo ZAIRON con una estructura muy ágil. Eso nos permite escuchar al mercado, reaccionar rápido y desarrollar una gama capaz de responder a perfiles de usuario muy diferentes. Y hay otra parte que para nosotros es esencial: nuestra red. No queremos que el concesionario sea simplemente el último eslabón de la cadena. Queremos que sea nuestro socio y que ZAIRON sea también un negocio atractivo y rentable para él.

¿Cómo imaginas la movilidad urbana dentro de diez años y qué papel quieres que desempeñe Zairon en esa evolución?

Creo que tendremos ciudades con una combinación mucho mayor de soluciones de movilidad. No habrá una única tecnología ni una única respuesta válida para todos. La electrificación tendrá un peso creciente, pero también veremos avances importantes en conectividad, seguridad, eficiencia y nuevos modelos de uso. Lo verdaderamente relevante será ofrecer al ciudadano la solución adecuada para cada necesidad. En ese escenario, los vehículos ligeros de dos ruedas van a tener un papel fundamental. Ocupan menos espacio, reducen la congestión y permiten desplazamientos mucho más eficientes. Mi aspiración es que ZAIRON participe activamente en esa transformación y que dentro de diez años sea una marca reconocida, no solo en España, sino también fuera de nuestro mercado, por haber entendido bien cómo quería moverse una nueva generación de usuarios.

Todo emprendedor encuentra obstáculos. ¿Cuál ha sido el mayor reto desde que comenzaste este proyecto?

Probablemente, convertir una idea que estaba muy clara sobre el papel en una compañía real. Cuando construyes una marca desde cero todo sucede simultáneamente: producto, proveedores, homologaciones, financiación, logística, red comercial, equipo, marketing… Y cada decisión condiciona muchas otras. El gran reto ha sido mantener la coherencia entre la ambición del proyecto y la disciplina necesaria para hacerlo viable. Una marca puede tener una imagen fantástica, pero detrás tiene que existir un negocio sólido. Para mí era fundamental construir ambas cosas a la vez.

¿Qué valores intentas transmitir a través de la marca?

Innovación, honestidad, accesibilidad, diseño y confianza. No creemos en incorporar tecnología simplemente para poder decir que la tenemos. Tiene que aportar algo al usuario. Tampoco queremos construir una marca artificialmente aspiracional a través del precio. Queremos democratizar determinadas prestaciones, diseño y calidad percibida que tradicionalmente estaban vinculados a segmentos superiores. Y, sobre todo, queremos construir confianza. ZAIRON es una marca joven, así que esa confianza tenemos que ganárnosla cada día con producto, servicio y consistencia.

¿Qué momento te hizo sentir que Zairon empezaba a convertirse en una realidad?

Hay varios, pero probablemente uno de los más importantes fue cuando empezamos a ver que profesionales del sector y concesionarios con muchos años de experiencia entendían el proyecto y querían formar parte de él. Hasta entonces ZAIRON podía ser una visión, un plan de negocio o una gama de producto. Cuando otras personas empiezan a apostar por esa visión, deja de pertenecerte solamente a ti y empieza a convertirse en una compañía. La incorporación a ANESDOR también ha sido un hito importante porque supone entrar plenamente en el ecosistema de las dos ruedas en España y participar activamente en los retos que tiene por delante el sector.

Si tuvieras que definir Zairon con tres palabras, ¿cuáles serían y por qué?

Diseño, actitud y accesibilidad. Diseño porque forma parte de nuestra manera de entender el producto y la marca. Actitud porque no queremos limitarnos a reproducir lo que ya existe. ZAIRON nace con voluntad de cuestionar ciertas convenciones del sector y construir su propio espacio. Y accesibilidad porque creemos que tener un producto atractivo, tecnológico y bien diseñado no debería obligatoriamente significar pagar un precio premium.

¿Qué nuevos proyectos o lanzamientos podemos esperar en los próximos meses?

Estamos todavía en una fase de enorme crecimiento. El primer objetivo es consolidar la gama y nuestra red de distribución en España, pero el proyecto nace con una vocación mucho más amplia. Vamos a seguir incorporando modelos para cubrir diferentes necesidades de movilidad y cilindradas y, paralelamente, estamos trabajando en nuestra expansión internacional. Portugal será uno de nuestros primeros pasos fuera de España y posteriormente queremos abordar otros grandes mercados europeos. También estamos trabajando en la evolución tecnológica de la gama. La electrificación forma parte de nuestra hoja de ruta, pero queremos abordarla cuando podamos ofrecer un producto que tenga sentido para nuestro cliente en prestaciones, autonomía, uso y precio. No nos interesa electrificar por una cuestión de tendencia; nos interesa hacerlo bien.

¿Qué significa para ti el éxito cuando miras todo el camino recorrido?

Evidentemente una empresa tiene que ser rentable y crecer. No creo en separar el éxito empresarial de los resultados. Pero cuando creas una marca desde cero aparece otra dimensión. Éxito sería ver una ZAIRON parada en un semáforo de cualquier ciudad europea y saber que alguien la ha elegido entre todas las alternativas que tenía. Que la ha elegido porque le gusta, porque confía en ella y porque siente que esa marca tiene algo que ver con su forma de entender la ciudad. Si conseguimos construir una compañía rentable y, al mismo tiempo, una marca que la gente quiera conducir, para mí habremos conseguido lo que nos propusimos desde el principio.

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