Riela nace en Madrid como un contemporáneo espacio de baño proyectado en 2025 por Oficina Satélite, estudio de arquitectura responsable de convertir una imagen tan intangible como el reflejo de la luna sobre el mar en el argumento espacial de todo el proyecto. Su propio nombre procede del antiguo verbo español rielar, asociado al temblor y al brillo cambiante de la luz sobre el agua. De esa relación entre luz, sombra, contraste y materia surge una arquitectura que busca introducir en la ciudad una sensación mediterránea de calma, intimidad y misterio.
El proyecto se organiza a partir de dos planos horizontales, vinculados a los dos elementos esenciales que estructuran la experiencia: el agua y la luz. El nivel superior, a pie de calle, pertenece a la ligereza de la luz y contiene el acceso; el inferior, situado en el sótano, responde a la gravedad del agua y obliga al visitante a descender. Allí, una sucesión de muros paralelos y macizos articula el espacio mediante pequeñas aperturas, mientras que en el nivel superior la arquitectura se vuelve progresivamente más ligera. Los bloques de vidrio construyen una serie de auténticos “muros de luz” que delimitan las estancias sin interrumpir la entrada de iluminación natural. En el centro de esta transición, la escalera funciona como una gran linterna interior alrededor de la cual el visitante gira mientras desciende, convirtiendo el recorrido en parte esencial de la experiencia arquitectónica. Imágenes: @gregori_civera.
Los materiales continúan esa conversación entre tierra, agua y luz. Microcemento, granito procedente de canteras madrileñas, vidrio y madera construyen un espacio deliberadamente esencial, donde nada parece ornamental y cada elemento responde a una función atmosférica. Riela recupera así la dimensión social de los antiguos baños turcos o las banyas rusas, pero la traslada a una sensibilidad contemporánea y cosmopolita: un lugar abierto al encuentro, aunque protegido por la penumbra y la intimidad. El resultado es una arquitectura que no pretende imponerse, sino envolver, y que convierte algo tan cotidiano como sumergirse en el agua en una experiencia espacial marcada por la luz, el descenso y el silencio.








