Madrid volvió a demostrar anoche que sabe vestir de largo cuando la ocasión lo merece. El emblemático edificio Metrópolis acogió el lanzamiento español de Chivas Regal 16 Edición Limitada, una creación nacida de la colaboración entre la firma escocesa y Charles Leclerc, embajador global de la marca, que reunió a nombres de la cultura, la moda y el entretenimiento en una velada donde el whisky, el diseño y la estrategia compartieron protagonismo.
Leclerc llegó a Madrid dispuesto a algo más que presentar una botella. El piloto de Fórmula 1 se convirtió también en anfitrión de una noche que tuvo en el estreno de SE!ZE, su nuevo juego de mesa desarrollado junto al diseñador James Wallis, uno de sus momentos más singulares. La partida posterior frente a Álvaro Morte puso sobre el tablero esa mezcla de precisión, intuición y capacidad de anticipación que une, de alguna manera, las carreras y los juegos de estrategia.
El centro de todas las miradas fue Chivas Regal 16, una edición limitada que reúne 16 whiskies excepcionales, todos ellos envejecidos durante un mínimo de 16 años, y que incorpora un single malt Longmorn madurado en barricas de jerez, elegido personalmente por Leclerc. El piloto participó activamente junto al Master Blender Sandy Hyslop en el proceso de creación, convirtiendo la colaboración en algo más que una operación de imagen: una botella con una historia y una firma creativa propia.
La noche tuvo además su particular desfile de rostros conocidos. Juana Acosta, Jorge López, Eugenia Osborne, Vega Royo Villanova, Carmen Peñas y Veva Longoria, entre otros invitados, acompañaron a Leclerc en el nuevo Metrópolis, escenario elegido para una celebración que conjugó artesanía escocesa, diseño contemporáneo y cultura popular. El espacio, recién remodelado y convertido de nuevo en uno de los grandes iconos arquitectónicos del centro de Madrid, aportó ese punto de espectacularidad que exigía la ocasión.
Y llegó el momento del duelo. Charles Leclerc y Álvaro Morte se sentaron frente a frente para enfrentarse a SE!ZE, poniendo a prueba su capacidad estratégica ante la mirada de los invitados. Más allá del resultado, el juego sirvió como metáfora perfecta de una noche construida alrededor de una idea sencilla: saber cuándo avanzar, cuándo esperar y cuándo arriesgar. Una filosofía que, servida en copa y trasladada al tablero, encontró en Madrid una puesta en escena a la altura.




