Bodegas Emilio Moro vuelve a demostrar que el vino puede ir mucho más allá de la copa con una propuesta que une el universo vitivinícola y la alta artesanía en una experiencia sensorial inédita. La histórica bodega, con más de un siglo de trayectoria entre la Ribera del Duero y El Bierzo, presenta una colaboración junto a la diseñadora de tocados Alexia Álvarez de Toledo en la que tradición, creatividad y emoción dialogan para ofrecer una nueva forma de interpretar algunos de sus vinos más emblemáticos. Bajo la premisa de explorar nuevas maneras de sentir el vino, tres referencias icónicas de la casa encuentran su reflejo en tres piezas artesanales creadas en exclusiva, donde cada volumen, textura y detalle se inspira en el carácter y la personalidad de cada etiqueta. El resultado es un recorrido sensorial en el que el diseño se convierte en un lenguaje capaz de traducir aromas, matices y emociones en formas que trascienden lo estético.

La colaboración, realizada en el exclusivo espacio de Cocinas DOCA Madrid (Calle de Don Ramón de la Cruz, 27) pone el foco en tres vinos de gran personalidad: La Felisa, La Revelía y Malleolus de Valderramiro, cada uno interpretado a través de un tocado concebido como una extensión de su esencia. La Felisa, primer vino ecológico de Bodegas Emilio Moro y homenaje a la matriarca de la familia, encuentra su equivalente en una creación de gran fuerza visual, elegante y serena, que simboliza el legado de esas mujeres cuya influencia permanece en el tiempo. La Revelía, elaborado con la variedad Godello, inspira una pieza sofisticada y versátil que refleja una elegancia libre, natural y contemporánea, mientras que Malleolus de Valderramiro, nacido de un viñedo centenario y considerado uno de los grandes iconos de la bodega, se traduce en un diseño depurado, sobrio y atemporal, donde la identidad se impone por encima de cualquier tendencia. Tres interpretaciones que evidencian cómo el proceso artesanal del sombrero y el del vino comparten una misma filosofía basada en la paciencia, la sensibilidad y el respeto por el tiempo.

Esta iniciativa se suma a la apuesta de Bodegas Emilio Moro por construir experiencias que trascienden la degustación y acercan el vino a otras disciplinas creativas. Tras su anterior colaboración junto a Elena Suárez & Co, en la que flores y vino compartían protagonismo en un delicado ejercicio de maridaje sensorial, la bodega vuelve a abrir nuevas vías de expresión explorando el encuentro entre el diseño de autor y la cultura del vino. Una propuesta que reivindica el valor de la artesanía, la autenticidad y la emoción como elementos capaces de conectar con el público desde una perspectiva diferente, convirtiendo cada botella en una historia que no solo se bebe, sino que también se contempla, se interpreta y se siente. En un momento en el que las experiencias adquieren tanto valor como el propio producto, Emilio Moro reafirma así su vocación de innovar sin perder de vista el legado que ha definido su identidad durante más de cien años.

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