Para Marcos Llorente, celebrar nunca ha consistido únicamente en levantar un trofeo. El centrocampista del Atlético de Madrid ha demostrado desde hace años una profunda afición por el mundo del vino, una pasión que va mucho más allá de descorchar botellas excepcionales. Conoce bodegas, sigue algunas de las etiquetas más codiciadas del planeta y entiende el vino como una experiencia ligada al tiempo, al territorio y a la excelencia. Después de proclamarse campeón del mundo con la selección española, su forma de brindar volvió a reflejar esa filosofía: compartir grandes vinos con sus compañeros para poner el broche de oro a un logro irrepetible.
Château Rayas Châteauneuf-du-Pape Blanc Cuvée Réservée 2014
La primera botella que apareció tras la conquista del Mundial fue también la más simbólica. Marcos Llorente eligió un Château Rayas Châteauneuf-du-Pape Blanc Cuvée Réservée 2014 para brindar junto a Ferran Torres, autor del gol decisivo de la final, y Marc Pubill.
Procedente del valle del Ródano, Château Rayas está considerado uno de los nombres más prestigiosos de Châteauneuf-du-Pape. Se trata de una pequeña propiedad familiar cuya producción es extremadamente limitada y cuyas botellas suelen adjudicarse antes incluso de salir al mercado. La añada 2014, elaborada con variedades blancas tradicionales como garnacha blanca y clairette, resulta especialmente difícil de encontrar y puede superar ampliamente los 1.500 euros dependiendo de su procedencia y estado de conservación. Elegante, complejo y extraordinariamente escaso, fue el vino elegido por Llorente para brindar por la segunda estrella mundial de España.
Champagne Salon Le Mesnil Blanc de Blancs Brut 1997
La celebración continuó durante la multitudinaria rúa por las calles de Madrid. Entre las imágenes compartidas por el futbolista apareció una botella de Champagne Salon Le Mesnil Blanc de Blancs Brut 1997, considerada una auténtica pieza de colección.
Salon es una de las casas de champán más exclusivas del mundo. Nació como un proyecto personal de Eugène Aimé Salon y durante muchos años únicamente abasteció a un reducido círculo de clientes, entre ellos el legendario restaurante Maxim’s de París. Elaborado exclusivamente con uvas Chardonnay de Le Mesnil-sur-Oger, este champán destaca por su enorme capacidad de envejecimiento y su extraordinaria elegancia. La añada 1997 supera habitualmente los 1.500 euros en el mercado especializado.
Domaine Coche-Dury Meursault 2016
Otra de las referencias presentes durante la celebración fue el Domaine Coche-Dury Meursault 2016, uno de los grandes vinos blancos de Borgoña.
La bodega Coche-Dury está considerada una de las referencias absolutas para cualquier amante del Chardonnay. Su producción es muy reducida y la demanda internacional hace que cada botella sea objeto de deseo entre coleccionistas. El Meursault 2016 ofrece una combinación de precisión, mineralidad y profundidad difícil de igualar y suele encontrarse entre los 800 y los 1.200 euros, dependiendo del distribuidor.
Champagne Krug Vintage
En las fotografías compartidas por Marcos Llorente también puede apreciarse una botella de Champagne Krug Vintage, otra de las grandes referencias de la Champagne francesa.
Krug representa una de las máximas expresiones del champán de alta gama. Sus añadas, elaboradas únicamente cuando la calidad de la cosecha lo merece, destacan por su enorme complejidad aromática, su prolongada crianza y una extraordinaria capacidad de evolución en botella. Se trata de una etiqueta habitual entre los grandes coleccionistas y amantes del vino.
Louis Roederer Cristal 2015
La colección se completaba con un clásico de las grandes celebraciones: Louis Roederer Cristal 2015.
Reconocible por su característica botella transparente y su inconfundible etiqueta dorada, Cristal nació en el siglo XIX para el zar Alejandro II de Rusia y hoy continúa siendo uno de los champanes más prestigiosos del mundo. Elaborado con Pinot Noir y Chardonnay procedentes de algunos de los mejores viñedos de la región, combina finura, tensión y una enorme capacidad de guarda. La añada 2015 ronda actualmente los 300 euros.
La elección de todas estas referencias confirma que la relación de Marcos Llorente con el vino no responde a una moda pasajera. Su afición está ligada al conocimiento, a la búsqueda de grandes productores y al placer de compartir botellas excepcionales en momentos irrepetibles. Si para muchos futbolistas la celebración termina con el pitido final, para Llorente continúa alrededor de una copa, donde cada vino se convierte en el recuerdo líquido de una victoria histórica.





