Por Marc Doménech

Hubo una huelga de toreros para poder trabajar los domingos. El toro de Osborne acabó siendo defendido ante los tribunales como patrimonio cultural. Lamborghini encontró inspiración en la legendaria ganadería Miura para bautizar algunos de sus modelos. Y sí, también hubo festejos taurinos en lugares tan poco previsibles como Japón, el Vaticano o el mismísimo Central Park de Nueva York.

Todas estas historias son reales y forman parte de Eso no estaba en mi libro de historia de la tauromaquia(Almuzara), la nueva obra de Francisco Gordón Suárez. Un libro que llega en un momento perfecto para quienes buscan lecturas ligeras en la forma, pero ricas en contenido, de esas que permiten saltar de una historia a otra y terminar una página pensando: «esto no puede ser verdad». Aunque lo sea.

Si algo consigue este volumen es alejarse de los caminos habituales. Aquí no encontramos únicamente grandes faenas ni biografías de figuras legendarias, sino una colección de episodios que muestran hasta qué punto la tauromaquia ha estado presente en ámbitos tan diversos como la publicidad, el derecho, la religión o la cultura popular.

Le preguntamos al autor si se trata de una lectura pensada exclusivamente para aficionados. Su respuesta es rotunda: «En absoluto. Está escrito con la intención de resultar atractivo tanto para los aficionados a la tauromaquia como para quienes jamás se han acercado a ella. Las historias que se narran también pueden servir como estímulo para profundizar en el conocimiento de ese patrimonio cultural que es la tauromaquia».

PREGUNTA: ¿Cómo ha conseguido dar con esa historia, si precisamente era desconocida?
RESPUESTA:
Algunas de ellas pude vivirlas de primera mano; de otras tenía una vaga noticia que completé tras una extensa labor de documentación. Varios siglos de historia taurina dan para mucho, de ahí que incluso se hayan quedado fuera de estas páginas numerosos episodios tan apasionantes como los que conforman el libro

P. El libro muestra conexiones con la política, la publicidad, el derecho o la religión. ¿Qué cree que revela esa presencia transversal sobre la historia cultural de España?
R.
La universalidad de la tauromaquia. En otro tiempo cercano -en la actualidad felizmente “anestesiado”- los antitaurinos intentaban presentar la tauromaquia como algo residual y minoritario, omitiendo de forma interesada su indisoluble vinculación con la historia de España y con el resto de bellas artes. Muchos de los episodios del libro dan fe de que la presencia de la tauromaquia abarca desde los pilares esenciales que configuran nuestra condición humana, hasta actividades cotidianas de la vida.

P. ¿Por qué cree que muchas de estas anécdotas han quedado fuera del relato “oficial” de la tauromaquia?
R.
Por desconocidas. Pocos sabían que hubo una huelga de toreros porque se les impidió torear en domingo; o que renombradas marcas internacionales como Coca-Cola, Lancome, Dolce & Gabbana o Samsonite, han publicitado sus productos inspirándose en la tauromaquia; que hubo festejos taurinos en el Vaticano, en Japón o en el Central Park neoyorkino; o que la mítica marca automovilística Lamborghini sigue bautizando sus modelos con nombres taurinos, fruto de la admiración que su fundador sentía por la legendaria ganadería de Miura.

P. Si tuviera que resumir el libro en una sola idea, ¿cuál sería?
R.
La tauromaquia es una metáfora de la vida, de ahí que sus historias merezcan ser conocidas.

Más allá de las opiniones que pueda suscitar la tauromaquia, el libro de Francisco Gordón Suárez tiene la virtud de rescatar historias sorprendentes. Un recorrido por episodios olvidados, personajes insólitos y curiosidades históricas que demuestra que, a veces, la mejor manera de acercarse a la Historia es a través de aquello que nunca apareció en los libros.

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