Madrid suma un nuevo destino para quienes entienden la gastronomía como una experiencia completa. Marciano propone un viaje sin escalas a través de algunas de las tradiciones culinarias más interesantes del planeta, reuniendo influencias de Japón, Vietnam, Colombia, Tailandia o Senegal en una carta que combina técnica, creatividad y respeto por el producto. Al frente de la cocina se encuentra Víctor Camargo, responsable de una propuesta que escapa de etiquetas y que convierte cada plato en una invitación a descubrir sabores familiares desde una mirada contemporánea. El resultado es una cocina viajera, sofisticada y profundamente personal que ha conseguido situar a Marciano entre las aperturas más singulares de la escena gastronómica madrileña.

La experiencia comienza en la mesa con elaboraciones como el tiradito de lubina con leche de tigre de maracuyá y kimchi de mango verde, el handroll de steak tartar de vaca rubia gallega y calamar con salsa de ají amarillo o la empanada colombiana de maíz con pulpo y zorza de chorizo. A partir de ahí, la carta se despliega como un atlas culinario en el que conviven la panceta de cerdo rojo chino cocida en caldo máster con ramen seco, el pincho vietnamita de cerdo laqueado con arroz jazmín y alioli cítrico, el tajín de cordero inspirado en sabores africanos o el curry verde tailandés de seta maitake. Tampoco faltan propuestas más contundentes como el rabo de toro guisado al chocolate con churros, el secreto ibérico a la brasa con salsa barbacoa americana o el lomo bajo marinado en soja dulce al lemongrass. Todo culmina con postres tan originales como la tarta de queso cósmica con membrillo de guayaba y helado de sésamo negro o un tiramisú reinterpretado a partir de espresso martini. Una propuesta liderada por Víctor Camargo, capaz
de sorprender a los paladares más exigentes con sabores inspirados en
diferentes cocinas del mundo y presentaciones llenas de detalle.

Pero Marciano va mucho más allá de la cocina. La coctelería diseñada por Mel Da Conceição posee el mismo nivel de autoría y atención al detalle que los platos. La propuesta sorprende desde el primer momento al ocultar el destilado principal de cada elaboración para que el comensal elija según sus preferencias gustativas, guiado personalmente por la propia Drink Designer. Además, el restaurante introduce un formato único en Madrid: cócteles servidos en botellas de medio litro presentadas en cubitera para compartir en la mesa. A ello se suma una cuidada programación musical basada en sesiones de vinilo de jazz, soul, reggae, hip hop y sonidos alternativos dirigidas por Rafa Rosa y Madame Excuse. Gastronomía, música y coctelería convergen así en un espacio donde cada detalle está pensado para crear una experiencia inmersiva, convirtiendo a Marciano en uno de los conceptos más estimulantes y originales de la capital.

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