Por Marc Doménech
El Emperador romano Marco Aurelio escribió en sus Meditaciones, hace casi dos mil años: “Aquello que se interpone en el camino termina convirtiéndose en el mismo camino”. El Emperador cultivó un espíritu sereno incluso en medio de las miserias. Fue la clara encarnación del principio estoico de mantener la calma ante aquello que no podemos gobernar.
Ahora, en pleno siglo XXI, Sergio Rollón parece recoger el testigo al Emperador. De haber coincidido en el tiempo, el propio Aurelio habría admirado a Rollón. Portento de un estoicismo brutal, desmedido, Sergio habla de sus percances, sentimientos y vivencias con el toro con total aceptación, sin ningún tipo de aspaviento. Lo que pudo haber sido su punto final, poner fin a su sueño, terminó convirtiéndose en la razón para defenderlo con más fuerza que nunca.
Al joven novillero abulense de 19 años le tocó en suerte la cornada más grave de la temporada 2025, en la que se jugó la vida -sin exageraciones-. Un helicóptero tuvo que trasladarlo desde Valdetorres del Jarama a La Paz. El triángulo de Scarpa en jaque, una zona maldita. Pronto hará un año desde aquella tragedia y de su recuperación, cuatro operaciones y un proceso de rehabilitación prodigioso.
El toreo de Sergio, o Sergio mismo, tiene mucho que explicar y declarar con el capote y muleta de por medio. Es uno de los pocos jóvenes que ha nacido para ser Torero: “es lo que verdaderamente me hace ser yo”. Devuelve a la tauromaquia esa esperanza, a veces perdida, a veces dañada, en la pureza y la verdad. Encarna el rito ancestral de imposición del hombre a la naturaleza indómita.
PREGUNTA: ¿Cómo te encuentras en este momento vital?
RESPUESTA: Me encuentro ilusionado por ver qué va pasando con la temporada. Todavía me encuentro en proceso de recuperación, pero las ganas son inmensas por todo lo que va viniendo.
P. ¿Cuál es tu mayor sueño?
R. Mi sueño, como el de todo aquel que se dedique a esta profesión, es querer ser figura del toreo, querer marcar una época.
P. Ese sueño es tan grande que, incluso tras rozar la muerte, decides seguir caminando en él. ¿Qué te sostiene ahí?
R. A pesar de estar tan cerca de la muerte, he querido seguir luchando por mi sueño porque es lo que me hace feliz, es lo que me hace ser yo. No comprendería mi vida sin el toro y, a pesar de todo lo vivido, quiero seguir luchando por ello.
Cuando estaba en el hospital y en casa, lo que me hacía levantarme con ganas, sin pensar más allá de la pierna, era pensar en el hecho de volver a torear.
P. Ser torero “es tu forma de entender la vida”. ¿Cómo se explica esa forma de vida?
R. Es algo muy complicado de explicar; es más bien un sentimiento. Lo que me ha hecho salir de todo esto era solo pensar en volver a torear; de ahí es de donde sacaba las fuerzas. Te das cuenta de que no podrías vivir sin el mundo del toro, porque, literalmente, toda mi vida, mi estado anímico y mis sentimientos giran en torno a esta profesión.
P. ¿Qué valores gobiernan tu forma de estar en el mundo?
R. Siempre intento ser mejor persona cada día. Tengo muy claro que al mundo se viene para dejar huella, no para ser uno más. Intento ser el más educado, el más humilde, el más generoso…
Muchos valores te los inculca el mundo del toro, porque muchos valores que considero que tenemos en esta profesión, como pueden ser el compañerismo o el respeto, no se ven fácilmente en el día a día.
P. ¿Cómo se manifiestan en tu toreo?
R. Toreando, a pesar de encontrar muchos sentimientos dentro de uno mismo, intentas que esos valores no se pierdan en esos momentos. Quieres ser siempre buen compañero y considero que, tanto fuera como dentro de la plaza, lo soy.
“Hay pensamientos que cambian. Ahora quiero aprovechar todos y cada uno de los momentos de la vida”.
P. Dijiste que a Madrid hay que ir cuando toca, rodado. Bendita honestidad en esta profesión que, a veces, parece extinta.
R. Madrid merece respeto y honestidad. Madrid te puede dar todo si sabes aprovechar esa oportunidad. Aparte de que uno siempre tiene que ser sincero consigo mismo y tener los pies en la tierra, también tiene que ser sincero con el aficionado y con la empresa.
No creo que a Madrid haya que ir por ir; hay que ir para triunfar y en el momento idóneo. Y, a día de hoy, no lo es por mi situación. Obviamente, las ganas y la ilusión son inmensas, pero hay que saber esperar.

P. El foco mediático se ha centrado en el tremendo percance, que no fue nimio, pero Sergio Rollón es mucho más que una cornada. ¿Qué te gustaría que se viera de ti más allá de este episodio?
R. Aparte de querer corresponder con todo ese cariño que me ha dado la gente, me gustaría que vieran la ambición, las ganas, la ilusión y la entrega que tengo por esta profesión. Todo eso depende de mí en el ruedo e intento mostrarlo en todas las tardes.
P. Ahora llevarás para siempre la leyenda en esa cicatriz. ¿Qué significa para ti esa marca?
R. Significa muchísimo para mí, sobre todo para aquel niño que, con siete años, empezó en la escuela taurina. No he hecho nada aún en esta profesión, pero los momentos vividos son muchos. Nunca ese niño se imaginaría vivir tantas experiencias, ni las buenas ni las malas. Ver que este percance tan grave he sido capaz de superarlo, que he sido capaz de no rendirme, significa mucho a nivel personal, porque sé todo el esfuerzo que está habiendo detrás para salir adelante. Me siento muy orgulloso de mí mismo por la manera en la que he afrontado esta circunstancia
P. ¿Qué ha cambiado?
R. No sé si ha cambiado como tal algo en mí. Lo que sí sé es que ahora tengo más ganas que nunca.
Los pensamientos si cambian. No somos nadie en el mundo; en cualquier momento, por desgracia, nos podemos ir. Quiero disfrutar la vida de la forma que se merece, no quiero desaprovecharla, y eso conlleva hacer lo que te gusta, luchar por tus sueños y nunca esperar al mañana para hacer las cosas.
Esta cornada, a nivel personal, me ha servido mucho para madurar y darme cuenta de la importancia de las cosas y de lo que quiero.
“Volví a la vida el doce de julio; me volvieron a dar una oportunidad. Pero Sergio Rollón renació el seis de febrero, en Valdemorillo”.
P. En ese instante límite, cuando todo pendía de un hilo, ¿qué pensaste?
R. Nunca quise ser realista. Intentaba hacerme el loco, no ver la realidad; eso me servía para no ser consciente de lo que tenía. Pero, a medida que pasaba el tiempo, era imposible no darse cuenta de que era muy serio. Aun así, nunca quise desistir, a pesar de que los doctores y médicos vieran que, a veces, no evolucionaba y que posiblemente no podría volver a vestirme de luces. Hubieron días de mucho miedo, de mucha incertidumbre, pero la ilusión seguía intacta.
P. Tu relación con la muerte ya no es teórica. ¿Cómo dialogas con ella?
R. Todo el que se mete en esta profesión, aunque no quiera, sabe de sobra que la muerte está ahí y que uno está dispuesto a morir por su sueño, aunque nadie lo quiera.
Tanto antes de la cornada como después me aferré a la fe, y es algo que me ayuda mucho, Dios sabe gestionarnos la vida. No sé cuáles serán sus planes para mí, pero aquí me tiene; seré lo que Él quiera. Si me tocó vivir esto es por algo, y si Dios ha querido que saliese de esta también es por algo. La vida nos da señales y hay que aprovecharlas. Intento no pensar en la muerte, porque si estás pensando en ella, cada paso que des en la vida lo darás con miedo y temor.
P. Has convivido de cerca con el dolor, lo conoces bien. ¿Qué es para ti el dolor ahora?
R. Es algo que sigo llevando conmigo desde hace diez meses. He sabido convivir con ello, he sabido asimilarlo. No es fácil, pero sé que es parte de este proceso. Hay días que se lleva mejor y otros peor, pero hay que intentar no detenerse nunca y querer avanzar.
“Las ganas y la ambición de querer ser toreros es lo que nos une, y daríamos la vida por cumplir nuestro sueño”.

P. ¿Te sientes de algún modo “resucitado” al volver a pisar la plaza?
R. Desde luego que sí. Volví a la vida el doce de julio; me volvieron a dar una oportunidad. Pero Sergio Rollón renació el seis de febrero, en Valdemorillo, cuando se vistió de luces otra vez. Ahí es cuando volví a ser yo, ahí volví a sentir, ahí me di cuenta de que todo lo luchado tenía sentido y no era en vano.
P. Definitivamente, los toreros no sois humanos. ¿Crees que existe en ti una fuerza que va más allá del cuerpo y la voluntad?
R. Lo que nos une a todos los toreros son las ganas y la ambición de querer ser toreros, y daríamos la vida por cumplir nuestro sueño. Y eso nos lleva a situaciones muy extremas.
P. En este proceso de recuperación has trabajado también con un coach. ¿Ha sido fundamental este acompañamiento?
R. Sí, Javier Portal me ha ayudado muchísimo. Llevo trabajando con él desde 2024 y ha sido esencial. Aparte de que me ayuda a gestionar todos los sentimientos que encuentro en la plaza, me ha ayudado a superar todo esto. No es fácil a nivel psicológico y su ayuda ha sido fundamental para no rendirme.
P. ¿Sientes que la salud mental empieza a abrirse camino en el mundo del toreo?
R. Un torero se mueve mucho por sentimientos, por su estado anímico, y en esta profesión se tienen muchos. Hay que saber analizarlos, gestionarlos, y no es nada fácil. Cuanto mejor los gestiones, mejor podrás responder en la plaza.
P. Después de tanto trabajo físico y mental, ¿qué versión de ti está naciendo y qué podemos esperar de Sergio Rollón?
R. Espero que se demuestre en los ruedos todo ese trabajo, esfuerzo y dedicación que le estoy poniendo. Intento evolucionar constantemente, intento ser el mejor e intento madurar para dar siempre mi mejor versión. También espero que nunca me traicione ese recuerdo, esa imagen, ese miedo del doce de julio.
Sergio tiene la fama de su nombre y el cariño de quienes le siguen. Humilde y cercano, dedica tiempo a todo aquel que lo detiene en los alrededores de Las Ventas. Sus palabras no recuerdan a una víctima prendida por un toro, ni siquiera a las de un héroe, sino a las de una persona que ha sufrido los percances y ganancias de esta vida.
Distingue dos nacimientos, inseparables el uno del otro. Volvió a la vida el mismo 12 de julio, pero renació el 6 de febrero en la localidad madrileña de Valdemorillo, tan solo siete meses después, cuando regresó a los ruedos. Ahora vuelve a anunciarse en el Circuito de Madrid, en el que toreará este próximo domingo junto a cinco de sus compañeros.
Fotografías cedidas por Sergio Rollón





