Madrid tiene en junio una forma muy particular de caer la tarde. El calor se vuelve conversación, las copas adquieren vocación de tertulia y la ciudad parece recordar que fue construida para pasearla despacio cuando el sol afloja. Con ese espíritu, ESSENCEmag reunió a un nutrido grupo de personalidades del mundo social, taurino, cultural y decorativo para celebrar el final de la Feria de San Isidro en una copa taurina que tuvo algo de homenaje a las tradiciones y mucho de celebración de la amistad. Entre claveles rojos prendidos en una solapa, sostenidos entre los dedos o sujetos con estudiada naturalidad entre los labios, la velada fue tomando el aire de esas reuniones que no necesitan programa porque el verdadero espectáculo está en las conversaciones. Apenas unas horas después del encuentro entre España y Cabo Verde, Madrid recuperó su condición de gran salón al aire libre para una noche donde el brindis y la palabra fueron los auténticos protagonistas.
El escenario no podía ser más apropiado. LOBLANC, la creación de Verónica Montijano, Ana Serratosa y Gustavo Marina que fusiona arte, diseño y paisajismo,en la calle Cervantes, en pleno Barrio de las Letras, es uno de esos lugares que parecen contener varias historias al mismo tiempo. Su nombre remite a aquel «Tirant lo Blanc» que inspiró a Cervantes y que terminó dialogando, siglos después, con las páginas de El Quijote. Todo allí nace desde la idea del lienzo en blanco, desde la voluntad de crear belleza a partir de la imaginación. El espacio, concebido por la interiorista Verónica Montijano, respira sensibilidad artística y amor por los detalles. Entre sus singularidades destaca la exclusividad en España de la firma francesa Moissonnier, histórica casa de mobiliario reconocida por su extraordinaria artesanía, sus acabados únicos y una concepción del lujo donde la tradición y la vanguardia conviven sin estridencias. En una calle que desemboca casi como una procesión íntima hacia el Cristo de Medinaceli, LOBLANC se convirtió por unas horas en el salón más elegante y castizo de Madrid.
Las noches de junio poseen una luz distinta, una especie de melancolía alegre que invita a quedarse un poco más. Así transcurrió la velada, entre reencuentros, saludos demorados y conversaciones que saltaron del toro al arte, de la decoración a la actualidad social. El Barrio de las Letras, siempre especial, aportaba su propia escenografía sentimental. La calle Cervantes parecía recordar a cada paso que Madrid es una ciudad hecha de literatura, de memoria y de encuentros inesperados. Entre los asistentes se encontraba también Miguel Ángel Izquierdo, hermano mayor del Cristo de Medinaceli, todavía con la emoción reciente de haber acompañado una de las imágenes más queridas de la ciudad hasta el Santiago Bernabéu en el histórico encuentro con el Papa León XIV, una de esas vivencias que permanecen mucho tiempo en la conversación y en la memoria.
La reunión congregó a una variada representación de la sociedad madrileña. Nombres como Estanislao Aguilar, Veva Longoria, Miguel Más, Jorge Portuondo Wakonigg, Jacob Bendahan, Patricio Alvargonzález, Pablo Melendo o Ignacio Goitia —responsable además de uno de los espacios decorativos del local— compartieron confidencias y brindis con algunos de los grandes nombres del momento.

Muchas miradas recayeron sobre Jeremy Trevithick, una de las estrellas de la selección española de rugby siete, convertido en fenómeno de popularidad entre las nuevas generaciones y habitual protagonista de las redes sociales. El mundo taurino tuvo una presencia destacada con los diestros Luis Gerpe, Manuel Diosleguarde, Villita y Guillermo García Pulido; los periodistas Elena Salamanca y Miguel Ángel Silva; el psicólogo especializado en alto rendimiento Javier Portal; el cronista Ignacio Simó; los apoderados Rafa Camino Jr. y José Ignacio Gascón; además de los fotógrafos Víctor Luengo y Sara de la Fuente. Junto a ellos, algunas de las figuras más relevantes del interiorismo y la decoración española, como Pascua Ortega, Manuel Espejo, Rafa Sitges, Juan Bengoa o Miguel Muñoz, completaron una fotografía de talento, sensibilidad y personalidad difícil de reunir en otro contexto.
Toda buena noche madrileña necesita también sus cómplices. El calor, afortunadamente, resultó llevadero gracias a una selección de marcas que acompañaron la celebración con la misma elegancia con la que se desarrolló la velada. Los tintos de Figuero aportaron profundidad y carácter; los blancos de Toro Albalá pusieron la nota fresca y luminosa (también un fino cuya botella era una bombilla y estaba a camino entre la luz, la decoración y la escultura); la cerveza Estrella Damm acompañó los corrillos más informales; Fuente Liviana se encargó de recordar que incluso las conversaciones más largas necesitan pausa a base de agua; mientras que el jamón ibérico de bellota 100% Castillo de las Torres, llegado desde la dehesa extremeña al corazón de Madrid, fue uno de los protagonistas gastronómicos de la noche. Como guiño contemporáneo, el nuevo Nestea de frutos rojos añadió un contrapunto desenfadado a una reunión donde tradición y modernidad convivieron con absoluta naturalidad. Porque si algo persigue ESSENCEmag es precisamente eso: reunir a personas con esencia en noches de pura esencia. Y pocas noches han resumido mejor el espíritu de Madrid que esta, suspendida entre un clavel rojo, una copa compartida y el rumor inagotable de una buena tertulia.
Fotografía: Santiago Burgaleta x Liven Photography





