Hay fotógrafos que capturan imágenes y otros que terminan capturando una época. Isabel Azkarate pertenece a esa segunda categoría. Pionera del fotoperiodismo en Euskadi y figura esencial para comprender la fotografía documental en España, su obra regresa ahora a Madrid con Azkarate vs. Azkarate, una exposición inaugurada el pasado 13 de mayo en Espacio Cultural Serrería Belga dentro de la programación de PHotoESPAÑA 2026. El proyecto, impulsado junto a Xiaomi España, plantea un ejercicio tan sencillo como fascinante: enfrentar la mirada de la Azkarate de hace cuarenta años con la de la fotógrafa que sigue recorriendo hoy las calles de San Sebastián con idéntica curiosidad y la misma sensibilidad intacta.
La exposición funciona como un diálogo silencioso entre dos tiempos. De un lado, una selección de imágenes históricas que construyeron la identidad visual de una generación; del otro, nuevas obras realizadas con el Xiaomi 17 Ultra, donde la autora demuestra que el dispositivo cambia, pero la mirada permanece. Y quizá ahí reside la verdadera belleza de esta muestra: en comprobar cómo la tecnología puede evolucionar mientras la intuición artística continúa siendo profundamente humana. Formada en Barcelona y consolidada en el Nueva York de los años ochenta, Azkarate desarrolló una fotografía callejera de enorme potencia emocional, influida por nombres como Lisette Model o Diane Arbus. Sus imágenes siempre han habitado ese territorio donde lo cotidiano se vuelve extraño, donde los márgenes urbanos revelan una inesperada poesía y donde los personajes anónimos adquieren una intensidad casi cinematográfica.
Comisariada por Silvia Omedes e Imma Cortés, de la Fundación Photographic Social Vision, la exposición propone también una reflexión más profunda sobre el propio acto de fotografiar. ¿Qué permanece cuando cambian las cámaras, los formatos y los tiempos? La respuesta parece encontrarse en las imágenes de Azkarate: permanece el gesto, la intuición y esa manera casi instintiva de acercarse al otro. La inauguración contó además con una conversación junto a María Santoyo y el diseñador Pablo Erroz, confirmando el carácter transversal de una artista cuya obra continúa dialogando con la moda, el arte y la cultura contemporánea. Azkarate vs. Azkarate no es solo una retrospectiva; es la demostración de que algunas miradas no envejecen, simplemente aprenden nuevas formas de seguir observando el mundo.





