Carlos Canicio pertenece a una generación de emprendedores que ha decidido mirar hacia delante sin renunciar a sus raíces. Al frente de CANICIO, una firma española de calzado nacida entre la tradición artesanal y una sensibilidad estética profundamente contemporánea, ha construido una marca que reivindica el valor de las cosas bien hechas en un momento en el que la velocidad parece imponerse a todo lo demás. Lo que comenzó como una reinterpretación de la clásica menorquina elaborada artesanalmente en Menorca ha evolucionado hasta convertirse en un universo creativo propio, donde la producción local, el diseño honesto y la identidad mediterránea marcan el rumbo de cada colección. CANICIO no busca seguir tendencias, sino construir una narrativa propia a través de piezas concebidas para durar más allá de una temporada.

La llegada de la CANICIO Wave supone un nuevo capítulo en esa historia. Desarrollada íntegramente en España tras más de diez meses de trabajo, esta nueva silueta recoge influencias que van desde los recuerdos de infancia de su fundador frente al mar hasta la cultura del surf, la música, el arte y la tradición zapatera de Elche. El resultado es una zapatilla que habla de libertad, autenticidad y artesanía, pero también de ambición. Conversamos con Carlos Canicio sobre el origen de la marca, la valentía de lanzar un producto propio en un mercado saturado y la importancia de mantenerse fiel a una visión cuando todo invita a hacer lo contrario.

Carlos, cuando uno crea una marca desde cero, ¿en qué momento exacto —casi como un fogonazo— supiste que CANICIO tenía que existir? ¿Cuál fue ese primer latido que te dijo «esto es mío, esto soy yo»?

La idea de crear algo fresco y original llevaba rondándome unos cuantos años, pero no fue hasta un viaje a Menorca con amigos de la universidad, en septiembre de 2023, cuando lo vi claro. Allí visitamos varias fábricas del mítico calzado menorquín y fue en una de ellas donde surgió la magia. Lo recuerdo perfectamente. Aquel viaje marcó el inicio de todo y, a partir de entonces, comenzamos a trabajar en el diseño y la reinterpretación de la menorquina que acabaría convirtiéndose en el producto estrella de CANICIO.

Tu nueva zapatilla tiene algo de isla, de arena, de viento y de artesanía. ¿Qué paisaje emocional o qué memoria tuya está cosida en este diseño?

La CANICIO Wave nace directamente de los recuerdos de mi infancia. Mi familia y yo pasábamos todos los veranos en un pequeño apartamento frente al mar y esa experiencia forma parte de mi manera de entender la vida. La cercanía al Mediterráneo, el entorno emprendedor de Elche y la tradición de un producto local son los tres pilares que sostienen esta zapatilla y, en gran medida, también la esencia de la marca.

En un mercado saturado, tú eliges la pureza y la sencillez como bandera. ¿Es un gesto estético o una postura vital?

Creo que es una postura vital que acaba reflejándose en lo estético. El sector está lleno de nuevas marcas que intentan hacerse un hueco y muchas veces, cuando navegas por redes sociales, parece que todo es exactamente igual. Desde el principio tuve claro que no quería construir algo basado en reproducir fórmulas ya existentes. La propuesta de CANICIO es firme: apoyar la producción local frente a la deslocalización y desarrollar productos desde nuestras propias experiencias, sin necesidad de inspirarnos constantemente en otras firmas.

Dicen que cada marca es un manifiesto disfrazado. ¿Cuál es el manifiesto secreto de CANICIO?

CANICIO apuesta por la tradición, la artesanía, la calidad y la libertad. También me gusta hablar de profundidad, porque siempre intento hacer las cosas con sentido. Nos guiamos por lo que sentimos y por aquello en lo que creemos, sin obsesionarnos con seguir tendencias ni con hacer exclusivamente aquello que parece funcionar comercialmente.

¿Cómo fue ese momento en el que viste el primer prototipo terminado? ¿Te reconociste en él o sentiste que la zapatilla tenía ya vida propia?

Recuerdo la primera muestra como uno de esos momentos difíciles de olvidar. Sentí que habíamos conseguido plasmar exactamente lo que buscábamos: una silueta completamente nueva que tenía personalidad propia sin necesidad de recurrir a estampados o elementos excesivos. La suela inspirada en una tabla de surf amarilla, las microperforaciones de la piel y la doble cordonera fueron algunas de las decisiones más arriesgadas y también las más gratificantes de desarrollar.

Tus piezas huelen a Mediterráneo, pero también a una cierta modernidad tranquila. ¿Cuáles son las referencias que te acompañan: artistas, músicas, viajes, obsesiones?

Existe mucha influencia artística detrás de CANICIO. Desde películas de culto hasta la música que escucho cada día. El country y el pop-rock de los años dos mil están muy presentes en mi imaginario, especialmente por su vínculo con la cultura surf. También lugares como Australia o Hawái han ayudado a moldear gran parte de la identidad estética y emocional de la marca.

En ESSENCEmag creemos que un buen diseño tiene algo de poesía útil. ¿Qué verso quisiste esconder en esta zapatilla?

Tengo un referente muy cercano porque mi hermano, que además ha sido un apoyo fundamental en esta aventura, suele escribir poesía. Si tuviera que elegir unos versos que definieran la CANICIO Wave serían estos de José María Pemán:

“Entre callejas y plazas antiguas, resuena el eco de manos que trabajaron, tejieron, labraron y cantaron, dejando en cada piedra su herencia.”

Me gustaría que cuando un cliente reciba su par de zapatillas sea capaz de percibir el enorme trabajo que hay detrás de ellas: el de las aparadoras, los cortadores y todas las personas que participan en el proceso de fabricación. Es un oficio exigente y muchas veces demasiado poco reconocido.

Lanzar una silueta nueva en España exige valentía. ¿Qué te dio más vértigo: la inversión, la idea o la posibilidad del fracaso?

Siempre me ha acompañado una frase que dice: «Si está en tu mente, está en tus manos». Es una forma de entender la vida que me ha permitido llegar a lugares a los que probablemente no habría llegado de otra manera. El fracaso siempre está presente, pero creo que lo verdaderamente importante es la actitud y la disciplina con las que desarrollas tu trabajo. Lo más duro, sin duda, fue el proceso de producción de la CANICIO Wave. Fueron más de diez meses llenos de cambios, dudas, frustraciones y decisiones complejas que pusieron a prueba nuestra paciencia y nuestra convicción.

Si esta zapatilla fuese una persona, cómo la describirías? ¿Libre, silenciosa, rebelde o contemplativa?

La describiría como auténtica, cercana e inolvidable. Tiene algo de todas esas cualidades, pero sobre todo posee personalidad propia. Es una zapatilla que no intenta parecerse a nadie y que encuentra precisamente ahí su mayor fortaleza.

Y ahora que el camino apenas empieza, hacia dónde quieres que camine CANICIO? ¿Hacia la expansión, la sofisticación, la experimentación o hacia un regreso aún más íntimo a lo esencial?

Este año CANICIO cumple dos años y es algo que me emociona especialmente. Cuando echo la vista atrás y veo todo lo que hemos recorrido, solo puedo sentir agradecimiento. Creo que una de las mayores satisfacciones de cualquier emprendedor es comprobar que aquello que un día fue solo una idea ha conseguido convertirse en una realidad. Seguiremos trabajando desde la autenticidad, acercándonos siempre a nuestra esencia y manteniendo un objetivo muy claro: hemos llegado para quedarnos.

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