Nacida de la mirada inquieta de dos estudiantes de Economía, OLD’S —Old Spain— ha encontrado en la tradición no un refugio, sino un territorio desde el que construir algo nuevo. La firma reivindica una forma de vestir masculina alejada de las tendencias fugaces, donde la elegancia, la atemporalidad y el vínculo con los orígenes se convierten en una declaración de principios. Carlos y Lucía entienden cada colección como una forma de expresión y cada prenda como una pieza destinada a sobrevivir al presente: ropa que mira hacia los armarios de padres y abuelos para reinterpretarlos con una sensibilidad contemporánea. Porque, para ellos, vestir también es recordar, pertenecer y proyectarse hacia el futuro.
OLD’S nació de dos estudiantes de Economía que no provenían del mundo de la moda. ¿En qué momento dejaron de verlo como un experimento para comprender que estaban construyendo una marca con identidad propia?
En cierto modo, lo seguimos viendo como algo que aún se sigue conformando y que crece con nosotros. Precisamente esto nos permite alejarnos un poco y tomar decisiones que de otro modo nos darían más vértigo. No obstante, estamos orgullosos de esa identidad propia que nos caracteriza y que nos hace tener unos clientes tan fieles.
Rescatamos aquí una anécdota reciente en Sanxenxo durante este mismo verano. Fuimos un par de días a hacer todos los preparativos para el festival de Costa Feira, donde somos uno de los principales colaboradores. Durante un rato que sacamos para dar una vuelta por la localidad, una familia nos conoció y valoró todo el trabajo y nuestra atención personalizada. La madre comentó: «Mirad, mi otro hijo viste de marcas muy modernillas, pero su hermano no se quita vuestra marca y está como loco con vuestras camisas». No se trata de bandos, pero sí de que tenemos una estética propia que hay mucha gente que valora y que le cuesta encontrar en un mercado de la moda masculina que cada vez, y bajo nuestro prisma, es cada vez más aburrido en las firmas más conocidas.
Repetís una frase que define vuestra filosofía: «Lo hacemos todo con amor». En un sector tan competitivo, ¿qué significa realmente trabajar desde ese lugar y cómo se traduce en el día a día de la empresa?
Cada lanzamiento que hacemos define parte de lo que somos y gran parte del momento en el que estamos. Expresamos a través de nuestras colecciones lo que nos inspira y a lo que aspiramos. No se trata solamente de las horas dedicadas, que por supuesto también, sino de la transmisión de una manera de ver el mundo. Los escritores lo hacen con sus novelas, ensayos… nosotros con nuestra ropa.
Vivimos rodeados de tendencias efímeras y consumo rápido. ¿Por qué decidisteis apostar por prendas atemporales cuando el mercado parece premiar justo lo contrario?
Siempre nos han llamado la atención prendas que llevaban nuestros padres y abuelos y que de vez en cuando vemos volver combinadas con accesorios más modernos. Además, lo tradicional tiene hoy en día algo de revolucionario, ¿no crees?
Carlos aporta la visión emprendedora y Lucía la sensibilidad creativa. ¿Cómo se equilibran dos perfiles tan diferentes para tomar decisiones sin perder la esencia de OLD’S?
Podríamos decir que es un equilibrio dinámico en el que no siempre hay consenso. Hace poco leíamos sobre el funcionamiento de los mercados a Roger Scruton y comentaba que son sistemas homeostáticos, es decir, sistemas que aunque tengan perturbaciones y épocas de pico y valle tienden a estabilizarse por sí mismos. El hecho de que seamos novios también incentiva a estabilizarnos. De otro modo… sería complicado. ¡En septiembre de este mismo año nos casamos, así que algo habremos hecho bien! Por supuesto que OLD’S ha generado conflictos, pero también y sin lugar a dudas nos ha hecho conocernos mejor y unido más.
Toda marca termina reflejando la personalidad de quienes la crean. ¿Qué rasgos vuestros reconocería alguien que vista una prenda de OLD’S sin conocer vuestra historia?
El asombro por lo que nos rodea, por nuestros paisajes, nuestra naturaleza. Una predilección por la elegancia sin estridencias y por una calma y sosiego interior que permite adentrarnos en nuestro proyecto más profundamente.
¿Cuál ha sido el momento más difícil desde que comenzasteis este proyecto y qué aprendizaje os acompaña todavía cada vez que tomáis una decisión importante?
Hemos conjugado siempre este proyecto con nuestros trabajos hasta el día de hoy. Como comentábamos, en septiembre nos casamos y creemos que puede ser un muy buen momento para apostar al cien por cien por esto. Nos gusta lo que hacemos fuera de este mundo y dejar dos trabajos estables no es sencillo. Pero hay algo en nosotros que nos llama a hacerlo.
La palabra «lujo» está cambiando de significado. Para vosotros, ¿el verdadero lujo está en el diseño, en los materiales, en el tiempo que dura una prenda o en la historia que hay detrás de ella?
El lujo en nuestro sector está en la percepción que uno tenga cuando lleve puesta la prenda. No es necesario un material económicamente escaso, ni una prenda edición limitada. Basta con llevar una chaqueta de la juventud de tu padre, o un reloj de tu abuelo. Eso es puro lujo. Por eso precisamente aspiramos a que nuestras prendas las puedan llevar nuestros hijos y nietos. Buscamos la atemporalidad.
Las mejores marcas consiguen crear una comunidad más que una cartera de clientes. ¿Qué tipo de persona imagináis cuando diseñáis una nueva colección?
Lo cierto es que entramos en firmas conocidas y nos aburrimos soberanamente. Creemos que hay un perfil de hombre que se siente huérfano con el panorama actual. De hecho, nosotros mismos, en este caso Carlos, por su perfil masculino, encuentra más en páginas tipo Vinted o en tiendas vintage que en firmas actuales. Queremos recuperarlo, pero con producciones y técnicas actuales que den una vuelta de tuerca y vuelvan a conectar con nosotros y con gente con nuestro estilo.
Si pudierais definir OLD’S con tres valores irrenunciables, aquellos que jamás estaríais dispuestos a negociar aunque la empresa creciera de forma exponencial, ¿cuáles serían?
Autenticidad, belleza y orígenes.
Mirando atrás, ¿qué consejo le daríais a aquellos Carlos y Lucía que comenzaron esta aventura sin experiencia en la industria, pero con una enorme convicción?
El camino de la empresa no es para nada sencillo y especialmente cuando se empieza sin recursos económicos. Precisamente esa convicción y ganas son las que permiten crecer desde el comienzo y tirar hacia adelante a pesar de todas las piedras en el camino. Así que nuestro consejo sería precisamente nunca perder esa convicción de los comienzos.
¿Qué queréis que permanezca dentro de veinte años: una marca de ropa reconocida o una forma distinta de entender cómo se hacen las cosas?
Creemos que si hacemos bien las cosas y sabemos entender y transmitir bien a la gente el hecho de ser una marca de ropa reconocida será una derivada natural. Así que nuestro objetivo ha de ser marcar un camino y una manera de reconocerse en el sector que sea fiel a nuestros valores. Lo demás, estamos seguros de que llegará.
ESSENCEmag celebra los proyectos que nacen de la autenticidad. Si tuvierais que resumir la esencia de OLD’S en una sola frase, esa que os gustaría que permaneciera cuando alguien cierre esta entrevista, ¿cuál sería?
Honramos el pasado para inspirar el futuro. Creamos moda inspirada en tiempos pasados, reinterpretada con la visión de una nueva generación. Una generación que se niega a degradar la estética vistiendo porque sabe que la presencia es la primera opinión que damos.




