Hay proyectos que nacen deprisa, con el vértigo de lo inmediato. Y hay otros —los que importan— que se cocinan a fuego lento, con criterio, con pausa y con una convicción casi obstinada. ESSENCE MAG pertenece a esa segunda especie, rara avis en estos tiempos líquidos y de inmediatez de like sin sentido y estadísticas que van a la nada. Cuando hablamos de esencia se desechan las cosas artificiales y afloran las verdaderas -esencias-. Y quizá por eso su puesta de largo no podía ser otra cosa que una noche pensada, medida y sentida.

Ocurrió un lunes —detalle nada inocente—, cuando Madrid aún no se ha rendido al exceso del fin de semana, en la terraza SÉP7IMA de Only YOU Hotel Atocha. El atardecer caía con ese tono entre dorado y melancólico que convierte cualquier brindis en algo más serio de lo que parece. Allí, entre copas que tintineaban sin estridencias, empezó a tomar cuerpo algo más que una revista: una forma de estar.

Había rostros conocidos y otros que lo serán, porque así funciona siempre el ecosistema del estilo: primero se intuye, luego se confirma. Por allí se dejaban ver Begoña Trapote, Fernando Martínez de Irujo o Mateo Olivares, Pascua Ortega, Fernando Alvargonzález, Rafael Siges y Rocío Primo de Rivera. Junto a ellos, Alina Fernández-Alonso, Ana Fernández de Araoz, Bárbara de Vega, Armando Pedrosa, María Eugenia Yagüe y Miguel Cruz Guzmán, Elena Salamanca, Miguel Mas, Pablo Garriga, Íñaki Yarzabal y Javier Jara, junto a amigos de la casa, anunciantes, cómplices del canal gastronómico y de la perfumería nicho. No era una reunión de nombres, sino de afinidades. Gente con esencia —y esto no es un eslogan— que entiende que el lujo no está en lo que se muestra, sino en lo que se reconoce. Se hablaba de viajes, de arquitectura, de campañas, de ese perfume que no se encuentra fácilmente. Y entre frase y frase, la ciudad, abajo, seguía a lo suyo, ajena a que arriba se estaba celebrando algo que no ocurre todos los días.

La velada tuvo, cómo no, su cadencia gastronómica, ese ir y venir de sabores que acompasan la conversación y afinan el ánimo. Pequeños bocados llenos de sabor, copas bien medidas y esa coreografía casi invisible del buen servicio que hace que todo fluya sin que nadie lo note. Porque hay detalles que resisten al paso del tiempo: el tacto de una revista en papel, el peso exacto de una copa bien servida, la textura de una noche que invita a quedarse un poco más. Only YOU Atocha entendió el papel que le correspondía en esta historia: no solo como escenario, sino como anfitrión. Un lugar donde lo cotidiano se eleva —sin aspavientos— y se convierte en experiencia. Donde el viajero y el local no coinciden, se encuentran.

Y luego está lo que no se ve, pero sostiene todo. ESSENCE MAG no es solo una revista: es un punto de encuentro, una forma contemporánea de editar, conectar y crear comunidad. Detrás, nombres propios —Alberto Espinosa Grau, Pablo López de Picón, Pedro Fernández de Araoz Diez de Rivera y Marc Doménech Cases— y, sobre todo, una red de talento que ha querido dotar de alma a esta primera edición. Madrid, en pleno momento creativo y social, era el único lugar posible para que esto sucediera. Y aquella noche lo confirmó: hay proyectos que nacen para quedarse, aunque lo hagan en voz baja. Porque, al final, como todo lo que merece la pena, la esencia siempre encuentra su lugar.

En un último brindis —que supo a principio más que a cierre— quedó claro que nada de esto habría sido igual sin quienes apostaron desde el inicio: Bodegas Pago de Marinacea, Flabelus, Santa Brisa, Aldonza Gourmet y Croft Twist. A ellos se suman LIVEN Photography y Santiago Burgaleta Álvarez-Sala en imagen, Víctor Marfil y Pablo Izquierdo en vídeo, y Lucía Piriz en social media. Gracias a todos por entender que, a veces, lo verdaderamente importante no es lo que se lanza, sino lo que empieza. Esto es solo el comienzo.

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