Avgust Point es un artista cuya obra se centra en la figura humana y el retrato como herramientas para explorar estados emocionales profundos. Sus piezas transmiten una presencia intensa y un delicado equilibrio entre intimidad, fragilidad y fuerza. En esta entrevista, Point nos habla de su proceso creativo, de cómo la vulnerabilidad y la imperfección son fundamentales en su trabajo, y de cómo su práctica artística se mantiene flexible y viva, siempre guiada por la emoción y la intuición.

¿A qué se debe que regreses con frecuencia a la figura humana y al retrato como temas centrales de tu obra?
La figura humana es la manera más directa de trabajar con los estados emocionales. El cuerpo contiene tensión, vulnerabilidad y presencia de forma física y tangible. A través del retrato, puedo entablar un diálogo silencioso con el espectador, sin necesidad de explicación ni narrativa.

Tus retratos transmiten una presencia emocional muy intensa. ¿Cómo logras capturar la intimidad sin perder tensión o fuerza?
No veo la intimidad y la fuerza como opuestos. Para mí, la tensión emocional surge precisamente a través de la intimidad —mediante la atención y la presencia. Cuando trabajo desde la cercanía, la emoción se concentra, no se suaviza. La intimidad intensifica el sentimiento en lugar de debilitarlo, y esa intensidad es de donde nace la fuerza.

Se percibe una vulnerabilidad deliberada en tu obra. ¿Qué papel juega la fragilidad en tu proceso creativo?
La fragilidad es central en mi proceso. Trabajar con pastel al óleo me enseñó que la presión rompe fácilmente el material, y lo mismo sucede con el sentimiento. Si presiono demasiado o sobretrabajo una imagen, pierde honestidad. Permitir que la vulnerabilidad siga siendo visible es lo que mantiene viva la obra.

¿Cuánto de tu trabajo está guiado por la intuición y cuánto por una construcción consciente previa?
La intuición es mi guía principal. Antes de comenzar, normalmente solo defino el estado emocional en el que estoy o que deseo explorar. La imagen se desarrolla mediante la respuesta al momento más que por planificación, y confío en que el proceso revele su propia estructura.

Tu estética combina crudeza y refinamiento. ¿Cómo manejas ese equilibrio al trabajar?
Intento detenerme una vez que he capturado la emoción central. Seguir más allá suele quitarle la crudeza. Para mí, el refinamiento no se trata de pulido, sino de claridad. Saber cuándo parar permite que la obra permanezca emocionalmente abierta y conserve su tensión.

¿Qué artistas, fotógrafos, diseñadores o referencias culturales han influido en tu lenguaje visual a lo largo del tiempo?
No trabajo dentro de una sola tradición visual ni con un conjunto fijo de referencias. Mi lenguaje visual se desarrolla a partir de la intención emocional más que de una estética predefinida.
Sin embargo, en un sentido más amplio, Damon Albarn ha sido muy influyente para mí. Su trayectoria artística demuestra que la creatividad no tiene límites fijos ni disciplinas y que es posible hablar de emociones personales con sutileza y apertura. Lo que más me resuena es su capacidad de reinventarse continuamente, moverse libremente entre formas y mantenerse en contacto con el mundo a través de su práctica creativa. Ese ejemplo me dio permiso para dejar que mi lenguaje visual evolucione, experimentar y no sentirme limitado por una identidad estética única.

¿Qué importancia tiene la identidad —personal o colectiva— en tu obra hoy?
No trabajo intencionadamente con mi identidad personal y no estoy seguro de que aporte algo esencial a la comprensión de la obra. Me atraen emociones que no pertenecen a una sola persona —sentimientos que casi todos reconocen: intimidad, fragilidad, incomodidad, anhelo. No requieren contexto ni explicación; operan a un nivel más inmediato. En ese sentido, la identidad se vuelve secundaria.

¿Qué papel juega la imperfección en tus imágenes?
La imperfección es parte inherente de mi trabajo. Trabajo rápido, tanto con pastel al óleo como con pintura, y siempre son visibles los rastros del proceso. No intento corregir ni borrar esos momentos. Las pequeñas inexactitudes, líneas desiguales o áreas inacabadas transmiten la energía del proceso y del acto de crear. Para mí, la imperfección mantiene viva la imagen y evita que se vuelva cerrada o excesivamente controlada.

¿Qué temas o ideas exploras actualmente en tu práctica?
En este momento, mi práctica se centra menos en explorar temas específicos y más en permanecer atento a la presencia emocional. Respondo a lo que se siente vivo en el momento, en lugar de trabajar a partir de un concepto fijo.

¿Qué es lo que más te entusiasma de este momento de tu carrera?
Lo que más me entusiasma ahora es que ya no siento la necesidad de encajar en expectativas o en una imagen fija de artista. Permito que mi práctica siga siendo flexible y viva. Veo este momento como una transición: aún no hay formas claras, pero hay espacio para el cambio. La incertidumbre sigue presente, pero aporta energía en lugar de miedo.

Mirando hacia el futuro, ¿cómo te gustaría que se entienda o recuerde tu obra?
No pienso en mi obra en términos de ser recordada. Lo que importa es el momento de contacto. Si alguien se detiene frente a una imagen, aunque sea brevemente, y siente algo —eso es suficiente. La obra no necesita trascender ese momento para ser significativa.

Descubre más en: https://www.instagram.com/avgust.point/

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