Leer no es un acto inocente. Nunca lo fue. Leer es tomar partido. Es decidir que uno no quiere ser apenas un espectador distraído del mundo, sino alguien que lo entiende, lo discute y, si hace falta, lo contradice. En tiempos de consignas breves, titulares gritados y opiniones prefabricadas, leer sigue siendo el gesto más radical que nos queda. Informarse bien —con libros, con pensamiento largo— es casi un acto de rebeldía. En los últimos días he leído, casi sin respirar, tres libros seguidos, separados por horas más que por pausas: El español que enamoró al mundo, de Ignacio Peyró; Morante, de Rubén Amón; y Esto no existe, de Juan Soto Ivars. Tres libros muy distintos, pero unidos por algo esencial: todos hablan de identidad, de talento y de verdad. Dos de ellos construyen —con rigor y belleza— el mito vivo de dos españoles que ya pertenecen a la historia, aunque sigan siendo presente. El tercero abre una grieta incómoda en el relato contemporáneo, y por eso ha sido atacado. Leerlos no es solo un placer: es una necesidad en estos tiempos. Además, a eso se une la rabiosa actualidad de uno de los libros, que en este mismo mes ha visto el auge de una demanda y al archivo de la misma. Me refiero, como no, al caso Julio Iglesias, que ha llenado páginas en los periódicos hasta el día que un tren descarriló. Porque aquí funcionamos así, de un tema a otro y tiro porque me toca. Por eso hoy aqui estos tres libros son tema de actualidad total este mes de enero.
Julio Iglesias: la elegancia del triunfo

El libro de Ignacio Peyró sobre Julio Iglesias es, sencillamente, una maravilla. No exagero. Es literatura en estado puro aplicada a una biografía que podría haber caído —con facilidad— en el anecdotario banal o en la hagiografía hueca. Pero Peyró escribe con una precisión que recuerda a los grandes cronistas culturales: frase limpia, ironía fina, inteligencia constante. El español que enamoró al mundo (Libros del Asteroide, que siempre es éxito asegurado) no es solo la historia de Julio Iglesias; es la historia de cómo un país se asoma al exterior con una sonrisa impecable y una voz reconocible. Julio aparece aquí como lo que es: un fenómeno cultural, un hombre de ambición feroz, disciplina extrema y una elegancia innata que hoy parece casi subversiva. Dan ganas —literalmente— de ser amigo suyo, de sentarse a escucharle, de entender cómo se sobrevive al éxito sin volverse cínico. Es un libro sobre el triunfo sin complejos, sobre la inteligencia emocional, sobre la seducción entendida como una forma de respeto. Leerlo reconcilia con la vida porque demuestra que el talento, cuando va acompañado de trabajo y cabeza, puede ser luminoso. Debería leerlo todo el mundo: los jóvenes para entender que el éxito no es azar; los mayores para recordar que España también ha sabido exportar excelencia. La editorial se apresuró a lanzar un comunicado el día que se destapó la exclusiva de Eldiario.es, diciendo que revisaría la edición y tal y tal. ¡Sin haber condena ni un proceso, que además hoy ha sido archivado por la Audiencia Nacional! Pero bueno, los nervios del novato, ¿quién no los ha tenido?
Morante: el genio que no pide perdón

Rubén Amón firma con Morante (Espasa) uno de los retratos más finos que se han escrito sobre un artista vivo. Y digo artista con toda la intención. Aquí no hay periodismo de plaza ni crónica de temporada: hay pensamiento, sensibilidad y una comprensión profunda del misterio. Morante de la Puebla aparece como lo que es: un genio incómodo, excesivo, vulnerable y radicalmente libre. Amón escribe desde la admiración, sí, pero también desde la lucidez. Entiende que el genio no se explica, se acepta. Que Morante no torea para gustar, sino para ser. Y ahí está la clave. Este libro debería leerlo cualquiera que quiera entender qué es la creación verdadera: esa que no se adapta, que no negocia, que no se disculpa. Morante representa una España que todavía cree en la singularidad, en el riesgo, en la belleza sin concesiones. Como Julio, ya es mito, aunque siga respirando, sufriendo y creando entre nosotros. Leer este libro es comprender que el arte auténtico no es cómodo, pero es imprescindible. Y que sin figuras así, el mundo sería infinitamente más gris. Morante reaparece por cierto el Domingo de Resurrección en Sevilla. Buen simil para esta breve retirada que anunció el 12 de octubre pasado en Madrid. Para quienes quieran deleitarse con esta figura y preparar la temporada este libro matará las pocas horas muertas que quedan.
Juan Soto Ivars: la verdad que molesta

Esto no existe (Debate) es otra cosa. Y precisamente por eso es tan necesario. Juan Soto Ivars ha puesto sobre la mesa un tema que muchos preferían mantener bajo la alfombra: los excesos del relato contemporáneo, las dinámicas de señalamiento, la construcción interesada de verdades emocionales que se imponen sin contraste. El libro es una investigación periodística sólida, bien documentada, con testimonios, datos y contexto. No hay gritos: hay argumentos. No hay provocación gratuita: hay rigor. ¿Resultado? Boicot, ataques, caricaturización del autor y una crítica airada que confirma, paradójicamente, la tesis del propio libro. Soto Ivars incomoda porque no se pliega. Porque investiga. Porque pregunta. Porque se niega a aceptar consignas como dogma. Este libro debería leerlo todo el mundo que aún crea en el periodismo, en la libertad intelectual y en la necesidad de disentir sin ser cancelado. No es un libro cómodo, pero es un libro honesto. Y hoy, la honestidad intelectual es casi un lujo revolucionario. Viene de lujo este libro al primero que he recomendado, y a la presunta denuncia de dos extrabajadoras de Julio Iglesias que este mes de enero ha sacudido la prensa nacional. Pero ¡ay! la denuncia está archivada y entonces es buen momento para informarse de este mal que nos aqueja.
Leer estos tres libros seguidos ha sido una experiencia estimulante y reveladora. Tres miradas distintas sobre el talento, el mito y la verdad. Tres razones para seguir creyendo que leer —bien, con atención— sigue siendo la mejor forma de no desaparecer. Porque quien lee, piensa. Y quien piensa, todavía es libre. Con estos libros de actualidad, uno es más libre y está mejor informado. Compren y lean.




