Por Gustavo Egusquiza
En San Sebastián, el 20 de enero no es un día cualquiera. La ciudad late a otro ritmo, celebrando su festividad más querida, y el ambiente se impregna de tradición, música y orgullo donostiarra. En ese contexto único, Hotel Arbaso se presenta como el lugar ideal para quienes buscan algo más que un hotel: una experiencia de armonía, calma y conexión con el alma de la ciudad.
El Hotel Arbaso es un espacio de lujo discreto, donde cada detalle ha sido pensado para disfrutar, relajarse y sentirse cuidado. En estas fechas tan señaladas, se convierte en el punto de partida perfecto para redescubrir San Sebastián desde un ángulo distinto, más íntimo y auténtico.
Todo viajero que pasa por el País Vasco sabe que San Sebastián es un destino por excelencia. La ciudad alberga innumerables sorpresas, y uno de sus secretos mejor guardados es, precisamente, Arbaso. Un lugar donde el arte, la hospitalidad y las tradiciones ancestrales vascas se viven en primera persona.
Con increíbles vistas a la Catedral del Buen Pastor y ubicado en la calle Hondarribia, 24, Arbaso se ha consolidado como uno de los hoteles de referencia de la ciudad. Su nombre, que significa “antepasado” en euskera, resume bien el espíritu del lugar: respeto por la historia, arraigo y una elegancia que se percibe desde el primer momento.

El edificio
El edificio, que data del siglo XIX, ha sido cuidadosamente rehabilitado respetando en todo momento la integridad de su arquitectura original, incorporando al mismo tiempo tecnología de última generación para garantizar el máximo confort contemporáneo. Sus espacios, inundados de luz natural, y el buen hacer de su equipo —dirigido por el gran profesional de la hotelería vasca Raúl Fernández Acha— conquistan al huésped desde el primer instante.
Alojarse en cualquiera de sus 50 habitaciones, inspiradas en los cuatro elementos y definidas por un estilo minimalista, es una experiencia en sí misma. El conjunto desprende serenidad y un refinamiento estético que invita a sentirse como en casa. En Arbaso, nada es casual: el arquitecto Iñigo Garate y las interioristas Arantza Ania y Amaia Orrico han sabido rodear el espacio de piezas icónicas, como mesas de Arkaia, mobiliario de Norman Foster y Rafael Moneo o grifería de Steinberg, entre otros detalles que elevan el conjunto.
Restaurante Narru
No hay escapada completa sin una buena experiencia gastronómica, y en Arbaso esta llega de la mano del restaurante Narru. Dirigido por Íñigo Peña, propone una interpretación muy personal de la gastronomía vasca, con una firme apuesta por el producto local y de kilómetro cero. Narru es un homenaje al sabor auténtico, pensado para quienes disfrutan de la cocina en su estado más puro.
Experiencias en Arbaso
Para quienes desean vivir la tradición desde sus raíces y conectar con la naturaleza, Arbaso ofrece un cuidado catálogo de experiencias que permiten redescubrir San Sebastián y el País Vasco desde otra mirada. Todas ellas han sido creadas ad hoc en torno a los cuatro elementos —tierra, aire, agua y fuego— y van desde surcar las olas del Cantábrico hasta adentrarse en paisajes de naturaleza salvaje o aprender a surfear en algunas de las mejores playas de la costa vasca, acompañados por grandes surfistas locales.
En un día tan simbólico como el 20 de enero, Hotel Arbaso no es solo un lugar donde alojarse, sino un refugio desde el que sentir, comprender y celebrar San Sebastián con todos los sentidos.
Más información: www.hotelarbaso.com




