Louis Vuitton conmemora el 130 aniversario de su icónico Monogram, un emblema que condensa como pocos el saber hacer artesanal y la visión fundacional de la Maison. La celebración rinde homenaje al legendario lienzo a través de colecciones que elevan sus bolsos más emblemáticos a la categoría de auténticas piezas de patrimonio, junto a la presentación de nuevas creaciones en ediciones especiales. El Monogram no es solo un motivo decorativo: es una declaración de estilo, transmisión y durabilidad, valores que atraviesan generaciones y definen la esencia de la casa francesa.

La campaña pone el foco en modelos icónicos como el Keepall, Alma, Speedy, Noé y Neverfull, todos ellos reinterpretados en Monogram como símbolos atemporales diseñados para perdurar. Cada uno encarna una idea precisa —viaje, libertad, elegancia, funcionalidad— y refleja la meticulosa artesanía que caracteriza a Louis Vuitton desde sus orígenes. Los mensajes que acompañan la campaña refuerzan esta noción de legado vivo, subrayando la longevidad y el cuidado extremo presentes en cada pieza.

Creado en 1896 por Georges Vuitton como tributo a su padre Louis, fundador visionario de la Maison, el Monogram se ha convertido en uno de los emblemas más reconocibles y venerados del mundo del lujo. Inspirado en la ornamentación neogótica y el japonismo, el diseño —una compleja composición de iniciales LV y motivos florales— nació para proteger la autenticidad de las creaciones de la casa, tras el lienzo a rayas de 1872 y el Damier de 1888. En enero de 2026, Louis Vuitton celebra también el lanzamiento de la nueva Monogram Anniversary Collection, donde tres bolsos de edición especial reinterpretan este código histórico desde una mirada contemporánea. Más de un siglo después, el Monogram sigue siendo un lenguaje universal de elegancia, cultura e innovación, una leyenda viva cuyo legado continúa creciendo.

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