El horno de Babette (en la foto superior)

El horno de Babette, referente del pan artesano en Madrid, vuelve a vestir la Navidad con su producto más apreciado: el Roscón de Reyes de nuestra fundadora Bea Echeverría, una pieza icónica que conquista cada año por su sabor profundo a roscón de siempre, su miga exquisita y su elaboración lenta y cuidada.

El roscón de Babette se amasa lentamente y cuando alcanza el desarrollo deseado, se le incorpora la mantequilla y una generosa cantidad de ralladura de cítricos, además de un toque de agua de azahar Luca de Tena. Esta masa se deja reposar para que siga desarrollando sabores y completado el proceso, se enmolda con delicadeza. “Uno de los puntos más originales de este roscón es precisamente el molde que lo recoge, permitiendo un desarrollo de miga superior que es un placer en boca, para disfrutar en silencio, con los ojos cerrados”, explica Bea Echeverría. Babette busca que su clientela pueda apreciar el auténtico sabor a roscón sin interferencias. Por eso solo usan naranja confitada en esta casa, con un sistema de confitado en frío que permite que mantenga aroma y frescura.

La Duquesita


Hablar del roscón de Reyes de La Duquesita es hablar de clasicismo bien entendido. Bajo la dirección de Oriol Balaguer, esta histórica pastelería madrileña ha sabido actualizar su legado sin traicionar la memoria gustativa del roscón de siempre. Su propuesta destaca por una masa equilibrada, aromática y perfectamente estructurada, donde cada ingrediente cumple su función sin estridencias. El roscón de La Duquesita seduce por su ligereza y elegancia, con una miga tierna y aireada que se deshace sin esfuerzo, y un perfume delicado de cítricos y agua de azahar que acompaña, nunca invade. Es un roscón para paladares que valoran la técnica, el equilibrio y la precisión, y que buscan una versión refinada del ritual más esperado de la Navidad.

Balbisiana


Balbisiana ha convertido la repostería contemporánea en un ejercicio de sensibilidad estética y rigor técnico, y su roscón de Reyes no es una excepción. Aquí el roscón se presenta como un producto honesto y bien ejecutado, donde la calidad de las materias primas marca la diferencia desde el primer bocado. La masa es suave, aromática y bien fermentada, con una textura esponjosa que no resulta pesada. El protagonismo recae en el sabor limpio, en el punto justo de dulzor y en una fragancia equilibrada de cítricos y mantequilla. Balbisiana firma un roscón pensado para quienes disfrutan del detalle, de lo bien hecho y de una repostería contemporánea que respeta la tradición sin caer en la nostalgia.

Isabel Maestre


El roscón de Reyes de Isabel Maestre es una declaración de principios: producto impecable, elaboración cuidada y un respeto absoluto por el sabor clásico. Desde su obrador, esta gran dama de la gastronomía madrileña ofrece un roscón que huye de modas para centrarse en lo esencial. Su miga es jugosa, fragante y profundamente reconfortante, con un equilibrio perfecto entre dulzor y aroma. El uso medido del agua de azahar y la calidad de la mantequilla aportan una elegancia discreta que se mantiene hasta el último bocado. Es un roscón para quienes valoran la cocina bien entendida, la tradición sin artificios y el placer sereno de las cosas hechas con conocimiento y oficio.

Cristina Oria


El roscón de Reyes de Cristina Oria refleja a la perfección el universo de su cocina: cercano, cuidado y con un punto sofisticado sin perder naturalidad. Su propuesta combina una masa esponjosa y sabrosa con una elaboración minuciosa que prioriza la textura y el equilibrio. Aromático, bien fermentado y con un dulzor amable, este roscón resulta especialmente agradable para compartir en sobremesas largas. La calidad de los ingredientes y la atención al detalle se perciben en una miga tierna y envolvente, pensada para gustar tanto a los amantes del roscón clásico como a quienes buscan una versión contemporánea, elegante y accesible.

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