Por Bertie Espinosa
Hay veces que uno pasa las historias en Instagram sin pena ni gloria. Y otras, en las que el sacrosanto algoritmo acierta y descubre cosas nuevas. Una de ellas es este interesante podcast que hace el joven Nacho Vázquez, donde delante de un micrófono entrevista a personajes de la más variada procedencia y ocupaciones. Una buena producción, unas buenas preguntas, unos buenos invitados y un poco de pasión, han bastado para ser uno de los podcast más escuchados y seguidos por los que recorren esa quinta avenida de las redes y lo digital, donde parece ser que si no estás no existes.
Hay tipos que no levantan la voz y, sin embargo, se les escucha. No gritan, no empujan, no llevan americana con coderas ni frases de gurú impresas en la frente. Nacho Vázquez es uno de esos. Uno que ha hecho del podcast un confesionario sin púlpito, sin truco y sin prisa. Un caballero de acento comedido, más cerca del cuaderno de notas que del micrófono caliente, que ha fundado Rompiendo el Molde no como quien quiere reventar la industria, sino como quien quiere entenderla antes de hablar de ella.
Vázquez no vino a inventar el fuego, pero lo cuenta como si lo hubiera visto arder de cerca. Cada episodio de su podcast —título de metáfora fácil, que él sortea con elegancia— es una conversación donde el ego se queda en la puerta y entra el talento, a veces tímido, a veces feroz, de emprendedores, creadores y tipos que decidieron que sí, que se podía. Que la idea podía más que el miedo. Y Nacho, con una voz que no interrumpe y unas preguntas que no quieren lucirse, los deja brillar. Y ahí está el truco. El no-truco.
No es periodista, y eso es lo mejor que le ha podido pasar. No aprendió en redacciones sino en trayectorias. Viene del mundo del desarrollo de negocio, palabra fea que él convierte en algo casi romántico: ayudar a que las cosas pasen. Y quizás por eso escucha como escucha. Con la curiosidad de quien no necesita demostrar que sabe, y con la cortesía de quien sospecha que la mejor pregunta es siempre la que aún no se ha hecho.
No se disfraza de emprendedor disruptivo ni de profeta digital. Va con camiseta blanca y mirada clara. Es más jazz que reguetón. Más Kiko Veneno que Spotify Wrapped. Y mientras otros hacen de la autoayuda un género de explotación, él prefiere la conversación. Porque Rompiendo el Molde no es un podcast de entrevistas, sino una forma de mirar. En una España que a veces suena como una startup chillando desde el baño de un coworking, Nacho Vázquez habla bajito. Y, paradójicamente, por eso se le oye más.
Y se le quiere seguir escuchando, por eso, despues de escuchar su historia, uno se da cuenta de que es un tipo inspirador, un poeta de la pregunta y la serenidad. Él mismo nos lo cuenta: «Tras vivir en cinco países de cuatro continentes por estudios y trabajo, decidí volver a mis raíces y establecerme en Madrid. Después de varios años en consultoría, sentí que la mejor manera de invertir mi tiempo y energía era sumarme al sueño que mis padres iniciaron en 1997: Ciboulette Catering, empresa especializada en bodas y grandes eventos. La recompensa por el trabajo bien realizado es inmediata al ver la felicidad y gratitud de los clientes en el día más importante de su vida. En paralelo, a inicios de año lancé Rompiendo El Molde Podcast, un proyecto que nació de una comunidad de emprendimiento que cofundé junto a varios amigos hace casi dos años. Nuestro objetivo es claro: apostar por nuestro futuro rodeándonos de los emprendedores y líderes que están transformando la sociedad española. A través del podcast, comparto sus historias y las de muchos otros referentes para que todos tengamos modelos a seguir y así demostrar que en cualquier sector se puede emprender».
Pero…
¿Quién es Nacho cuando se apagan los micrófonos?
El mismo que cuando están encendidos. Soy feliz, lo que me mantiene con energía son los proyectos y lo que más me inspira es rodearme de gente más inteligente, más trabajadora y más serena que yo.
¿Cuando tuviste la necesidad de ponerte delante del micrófono?
Hace un año y medio montamos una comunidad de emprendimiento basada en España llamada Kinnek. Cada vez que hablaba con emprendedores y empresarios sentía que tenía que traer esas conversaciones a la sociedad. He tenido la gran suerte de crecer y juntarme con gente que me ha servido de referente desde una temprana edad y siento la obligación moral de devolver esto. Creo que la sociedad necesita modelos a seguir, especialmente en el área del emprendimiento y la generación de proyectos, que es lo que hace que avancemos y prosperemos.
¿Qué heridas han sido tus verdaderas maestras?
Perdí a mi madre cuando tenía 10 años, a mi abuelo (y mejor amigo) cuando tenía 16 y a mi abuela (quien realmente madre en mi adolescencia) con 23. Cuando pierdes pronto a 3 de las personas que más te han cuidado y más has querido, aprendes a poner todo en perspectiva. Creo que los acontecimientos más duros de la vida, si los estiras en un marco temproal casi infinito y coges perspectiva, acaban siendo positivos para ti. Te hacen entender la vida de una manera más pura y restarle improtancia a lo que para otros es un mundo.
¿Cuándo fue la última vez que sentiste que estabas vivo de verdad?
Hoy. Lo siento cada día y pienso en la suerte que tengo cada día cuando me meto en la cama. Por tener una cama cómoda, un trabajo que me llena, unos amigos de verdad, una novia que me hace mejor y un padre insuperable. El haber visto la muerte tan de cerca varias veces te hace apreciar la vida mucho más y sentirte vivo hasta en las tareas más rutinarias.
¿Qué te salva cada día del ruido del mundo?
Antes de empezar el podcast no estaba expuesto a las redes sociales. Hace 8 años decidí eliminarme todas las redes para ser más consciente y más feliz. Pero al ver su poder de movilización y cambio, decidí darles una segunda oportunidad para lanzar mi proyecto. Al principio fue un shock de ruido, me impactó la frustración de la sociedad. Pero ahora solo publico, no consumo prácticamente nada y eso me ayuda a escapar del sonido ensordecedor del odio y la dopamina barata.
¿Crees que el éxito puede volverse una cárcel si uno no sabe cuándo detenerse?
Muchas empresas han muerto de éxito. Muchos empresarios han tocado fondo después de estar en lo más alto. En la entrevista que hice a Paco Quirós, fundador del Grupo Cañadío, me contó cómo después del éxito prematuro de su restaurante y su gran reconocimiento como cocinero con tan sólo 25 años, estuvo en la «ruina personal, social, económica» debido a una borrachera de emociones, estímulos y ego que no supo cómo gestionar. La humildad es lo más importante cuando triunfas. Siempre hay gente mejor que tú y siempre puedes aprender de ellos.
¿Qué verdad incómoda has tenido que preguntar?
Muchas. Por ejemplo, en la última entrevista que hice, que fue a José Manuel Zapata, tenor y conferenciante, le pregunté cuál había sido el momento de pánico escénico más complicado de su carrera. Nunca le habían hecho esta pregunta y me daba miedo que no se sintiese cómodo, pero respondió con absoluta naturalidad y detalles. Llevar a la gente a recordar y exteriorizar momentos incómodos a los que a lo mejor nunca han vuelto te hace conocerles de verdad.
¿Qué le dirías al Nacho que aún no había roto el molde?
Aún no he roto el molde. Tengo mucho por aprender, trabajar y demostrar como para decir que he roto el molde. La gente que entrevisto es la que realmente lo ha hecho. Hablo con ellos con la esperanza de algún día poder llegar a ser una referencia para alguien y que la gente se pueda inspirar en mí para crear proyectos o llevar a cabo sus ideas.
¿Qué aprendiste de los silencios que hay entre pregunta y pregunta?
Me encanta el silencio. Te dice mucho sobre una persona. Las muletillas son formas de tapar inseguridades, pero las pausas prolongadas denotan confianza y autoridad. El silencio sincero sólo lo cumplen aquellos que no tienen miedo a ser juzgados por parar y reflexionar antes de comunicar. Aquellos que sólo hablan para aportar valor y no para recibir atención. Aquellos que no tienen un ruido constante en su cabeza que tienen que cubrir con más ruido.
¿Cuál fue la conversación que más te ha marcado como entrevistador?
A nivel personal con José Manuel Zapata, porque ha sido el único entrevistado que me ha puesto los pelos de punta varias veces con su manera de comunicar. Me enseñó la importancia de equivocarse y reinventarse y la grandeza de enfocar tus esfuerzos en aquello que te hace feliz. Como diría él: «cuidado con los sueños, que a veces se cumplen».
A nivel profesional con Faustino Velasco, porque de todos los entrevistadores es probablemente el que menos tenía cuando empezó y el que más tiene ahora. Y no sólo económicamente, si no también a nivel de amistades, familia y serenidad. Ha construido una empresa de ingenería multinacional basada en el cuidado de los océanos que lleva la marca España a más de 90 países. Pero por lo que más le admiro es porque ha entendido el juego de la vida: creando una familia ejemplar, rodeandose de gente que le da paz, y haciendo feliz a todo el que le rodea.
A nivel de exposición con mi abuela,
Rocío Gandarias. Ya conocía la historia de mi abuela, pero es tan especial que quería que la gente la escuchara. Y vaya que si la escucharon. Pase de 200 segudores a 10.000 en una semana. Más de 5 millones de reproducciones en redes. Gracias a ella entendí el poder de las redes y también su lado oscuro. Y gracias a ella el podcast está donde está en tan solo 5 meses.
¿Qué no sabés aún cómo decir en voz alta, pero late dentro tuyo desde hace tiempo?
No hay nada que me lata por dentro que no sepa decir en voz alta.
La vergúenza no sirve de nada y no tengo demonios internos. La mayoría se fueron cuando perdí a mi madre y los que quedaban cuando falleció mi segunda madre, mi abuela.
¿Qué te gustaría que quedara de ti cuando todo esto ya no importe?Me gustaría que mis hijos y nietos pudieran ver que hice un esfuerzo por traer a la sociedad las historias que de verdad importan. Las historias de la gente que materializó sus proyectos y que mueve la sociedad con esfuerzo y pasión.
Quienes quieran seguir escuchandole aquí tienen su canal: https://www.youtube.com/@rompiendoelmolde.podcast?cbrd=1





